Los Cruz, de Foz, tres emigrantes en Uruguay, una exiliada en Rusia y un tupamaro

Pusieron rumbo a Montevideo en 1950 en el vapor «Entrerríos» que zarpó de A Coruña


El 24 de octubre de 1950 el vapor Entrerríos zarpaba de A Coruña, repleto de emigrantes, con rumbo a Montevideo. En él viajaban cuatro matrimonios de Cangas (Foz) de las familias Trobo (José Neira Pena y su esposa Consuelo, y Emilia Trobo y su marido José Rego) y Cruz (Adolfo y Guillermo Cruz Gil con sus mujeres Ester Fernández y Blanca López). Con ellos iban cinco niños pequeños, uno de ellos futuro tupamaro.

Eran gente despierta, emprendedora, valiente. No marchaban tanto por necesidad económica -tenían un oficio, vivían igual que la mayoría- como por buscar un futuro mejor para sus hijos.

Los Cruz eran los nueve vástagos de Manuel Cruz Fernández y de Josefa Gil Teijeira. Seis fueron emigrantes ?Isabel y Ester, en Madrid; Carmen, en Buenos Aires; y Adolfo, Lidia y Guillermo, en Montevideo- y tres quedaron en Cangas: Erminda, Sara y Herculina que hoy tiene 104 años.

Adolfo era sastre. En su juventud, en la República, tuvo ilusiones e inquietudes ?dirigió un coro, le gustaba leer, rechazó la camisa azul…- y, tras la guerra, asfixiado en un tiempo gris, marchó al Uruguay con su mujer, que era de Fazouro, y sus tres retoños.

Allí se ganó la vida con dignidad y encontró lo que buscaba. Su hijo mayor, Adolfo, pudo formarse y ya trabajaba en Almacenes Manzanares ?los mayores del país fundados por el gondomareño Manuel Manzanares- cuando un día de Año Viejo, al regresar del trabajo, se mató en un accidente de coche.

La menor, Blanca, se hizo Odontóloga y el mediano, Manuel, no quiso estudiar. Le gustaba el contacto con la gente y atesoraba conciencia social. Tenía 25 años y un boliche cuando la fiebre tupamara recorría la tierra uruguaya.

Una Vespa, los milicos, la cárcel

Los tupamaros nacieron en 1962 para luchar no por la democracia y la libertad sino contra ella. Uruguay era entonces la Suiza de América, próspera y tolerante, y ellos querían la revolución. De 1962 a 1973 se financiaron con asaltos y atracos y ejecutaron personas. En 1971 ganó las elecciones el Partido Colorado y Bordaberry persiguió a los tupas. Pero a los militares les pareció poco y en 1973 dieron un golpe de Estado que llevó a la cárcel y al exilio a muchos ciudadanos y convirtió a los delincuentes en víctimas…

Manolito había heredado la Vespa de su hermano. Y la prestaba a amigos tupas que se reunían clandestinamente en su local. Los milicos tenían fichada la moto. Y el 25 de julio de 1972 la vieron frente al boliche y detuvieron al dueño.

El hijo del sastre republicano no asesinó, no extorsionó, no robó. Era noble y tenía ideas nobles. Pero se equivocó y lo pagó. Lo encarcelaron en el Penal de Libertad de donde salió el 2 de agosto de 1977. Se casó con su novia de siempre, Lilliana, tuvo dos hijos y marchó a España como su hermana y su madre. Murió en Castellón en 2010.

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No marchaban tanto por necesidad económica como por un futuro mejor para sus hijos

La cadena de los Trobo y los fundadores de Frenos Carpe

Las otras dos familias que viajaban en el Entrerríos eran de los Trobo. Un tío, Ramón, se asentara en Montevideo tras la guerra y trabajaba como marino mercante en el Takoma, un viejo barco de la marina alemana.

Le iba bien y llamó a sus familiares. Primero a su hermano Nelo y más tarde, en 1950, llegaron en el Entrerríos su hermana Emilia y su marido José Rego, O Xuio, y José Neira Pena y su esposa Consuelo Pena Ron que tuvieron una sastrería y un hotel.

Por medio de Ramón Trobo marchó tambien José Pernas, de Burela, y su esposa Rosalía López. Él fue maquinista del barco que conducía los transatlánticos al puerto de Montevideo. Llegara sin papeles pero Trobo, que era el padrino de la comunidad, le consiguió la nacionalidad.

La cadena migratoria iniciada por él generó otras. José Neira llamó a su hermano Bruno y a Crisanto Neira, de Foz. Y su mujer Consuelo llevó a su hermano Ricardo y a su mujer Francisca Rego López y acogió a su tía Irene Ron Rubiños que emigrara en 1920 y vivía sola en Buenos Aires. A su vez, Ricardo reclamó a Luis Casas Rego para dirigir una carpintería en sociedad.

En los años 50, los cangueses en Montevideo eran cerca de 50. Francisca Ron, A Poupela, casada con O Alemán; la familia de José Antonio Picos, O Xarreto; los Cruz, los Neira, los Trobo, los Rego, los Casas, los Pena Ron...

El regreso

El ciclo se cerró con el regreso de muchos y desigual balance. Vivieron en un mundo mejor que el que dejaran, educaron a sus hijos y lograron su contribución a una sociedad mejor. Los hijos de José Neira y Consuelo Pena, Carlos y Pepe, son buena muestra de ello. Fundaron en Burela Frenos Carpe, una empresa seria y solvente, de notable facturación y prestigio en el sector de recambios y accesorios de automóvil, con delegaciones en Ribadeo, Abadín, Lugo, Santiago y Vigo que genera empleo y riqueza en A Mariña.

Tambien para eso sirvió el viaje, el desarraigo, el sacrificio de aquellos valientes y emprendedores que un día de 1950 subieron al Entrerríos casi sin saber adonde…

Ester Cruz, enviada con sus hijas a la Unión Soviética, regresó en 1956 y fue vigilada por la policía franquista

Ester Cruz Gil -hermana de Adolfo y tía de Manolito, el niño de Cangas que pasó cinco años en la cárcel por tupamaro- estuvo exiliada en Rusia 18 años. Era militante del Partido Comunista de España (PCE) y la República decidió en 1938 que fuera una de las miles de madres y menores -los niños de Rusia- enviados a la Unión Soviética para evitarles los rigores de la guerra.

Ester nació en Cangas el 25 de marzo de 1912. Al estallar la guerra, vivía en Madrid con su marido Antonio Muñoz Díaz, militante de UGT. Tuvieron dos hijas que ella llevó al exilio: Esterina y Carmen, casada con un navarro y hoy residente en Barcelona.

La familia, reagrupada en Rusia, no pudo regresar hasta 1956. Lo hizo sin Esterina que se casó con un ruso y nunca volvió. Vivieron en Villaverde (Madrid) donde la policía franquista los sometió a agobiante control y vigilancia. En la ilustración gráfica adjunta puede verse una Nota Informativa -rescatada por este cronista del Archivo Histórico Nacional de España- emitida por la Brigada Político-Social el 28 de julio de 1958 sobre las actividades de los Muñoz Cruz.

En ella, califica al cabeza de familia de «sujeto» y lo tilda de «sospechoso» por los frecuentes viajes que hace. Reconoce que «en Villaverde, no se le apreció ninguna actividad política», dice que «se ignora su paradero» y que «se marchó a Barcelona» después de haber trabajado en los madrileños Talleres Alan.

Tras una inicial estancia en casa de su hermana Isabel en Madrid, Ester y su marido se trasladaron a Barcelona. Allí vivieron y trabajaron con decencia y pundonor, sin abdicar de sus principios, hasta la muerte de él, en 1993, y de ella, diez años despues.

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Los Cruz, de Foz, tres emigrantes en Uruguay, una exiliada en Rusia y un tupamaro