Furtivos con linternas esquilman el percebe de noche en A Mariña

Mariscadores legales denuncian que ahora aprovechan las horas con menos control


viveiro / la voz

Con alevosía y nocturnidad. Literalmente. Si durante el día ya entraña riesgos extraer el percebe de las rocas costeras donde se reproduce porque rompen las olas, de noche la inseguridad aumenta. De hecho, el marisqueo legal solo está permitido entre el orto y el ocaso. Pero los furtivos saben que cuando se pone el sol disminuye la vigilancia. Y, en un cambio del modo de operar, ahora aprovechan la oscuridad para llevarse ese preciado crustáceo de A Mariña. Esquilman los bancos y privan a decenas de familias de una fuente de ingresos importante. Los ilegales se iluminan con linternas, detectables en la penumbra desde el mar, pero difícilmente localizables desde tierra firme.

«Indignados», mariñanos con licencia para el percebe denuncian que periódicamente comprueban como desaparece de zonas donde lo veían crecer. De un día para otro, y allí donde preveían extraerlo porque la experiencia les indicaba que ya había piñas con un tamaño adecuado. «Cando os vixiantes das confrarías baixan á ribeira pola mañá, atopan as rochas peladas», explican profesionales consultados. Sucede justo en el momento en el que mercado demanda más percebe, cuando se cotiza bien.

También critican a los furtivos porque arramblan con todo el que pillan, sin dejar alevines para reproducir. Daño para hoy, porque les impiden ganarse la vida, y perjuicio para mañana, porque tardará más en criar.

Gardacostas, Guardia Civil del mar, Seprona y guardas de las cofradías vigilan

Cofradías con concesiones de percebe, como las de Celeiro o San Cibrao, tienen contratados a guardas para vigilar las zonas donde se reproduce ese preciado crustáceo. Del control del furtivismo también se ocupan en A Mariña Gardacostas de Galicia, la Guardia Civil, la del Servicio Marítimo, la del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) y la regular.

63 profesionales autorizados

El apoyo de las fuerzas de seguridad recibe elogios de los percebeiros que denuncian públicamente el furtivismo nocturno con linternas en A Mariña.

Datos de la Consellería do Mar revelan que en la comarca hay 63 profesionales autorizados para extraer percebe: 26 a pie (5 en San Cibrao, 16 en Ribadeo y 5 en San Cosme de Barreiros) y 37 desde embarcaciones (20 en 7 pesqueros de Celeiro, 16 en 7 embarcaciones de San Cibrao y 2 en 1 de Burela).

274.000 euros por 10.500 kilos

Diciembre, por las navidades, y la temporada estival, por el turismo que eleva la demanda, son las épocas del año que suelen elegir los percebeiros de A Mariña para extraer el marisco. Para los 63 profesionales que se dedican a él representa una inyección económica. Estadísticas de la Consellería do Mar, basadas en las informaciones remitidas por las lonjas, indican cuánto representa ese crustáceo económicamente. Con Burela como principal mercado, doblando o triplicando las cantidades subastadas en Ribadeo, durante el año pasado se comercializaron 10.500 kilos por los que se pagaron 274.000 euros.

«O problema non só eles, senón tamén os compradores; se ata van por encargo»

«Son os mesmos de sempre, pero agora cambiaron a forma de traballar. Antes eran casos esporádicos os de furtivos que ían ao percebe de noite, con linternas», añaden mariscadores de A Mariña que piden preservar sus identidades. Eso sí, sus denuncias las han trasladado a dirigentes de las cofradías y a las fuerzas de seguridad que cooperan con ellos en el control de los recursos.

«Entran e saen con máis impunidade porque na oscuridade, entre as rochas, son case indetectables porque se ven luces eles apagan as linternas». que Percebeiros profesionales con permiso para extraerlo en la costa lucense, a pie o desde embarcaciones, cuentan que el nuevo modus operandi de los furtivos tiene mucho que ver con que la tipificación del marisqueo ilegal como delito. Ya no es una falta administrativa y, por tanto, cuando los pillan in fraganti acaban en el banquillo de los acusados. Se enfrentan a penas de multas de cuatro a ocho meses y de uno a tres años de inhabilitación para mariscar, pero en los casos más graves pueden ser de seis a dos años de cárcel y de dos cinco años de inhabilitación.

Los mariscadores profesionales ponen el acento sobre la lacra del furtivismo: «O problema non só eles, senón tamén os compradores, os que lles mercan o percebe». Como ejemplo «dunha realidade que máis de dun sabe coa boca pequena», aseguran que incluso hay furtivos «que ata van por encargo: os que os coñecen porque xa lles compraron máis dunha vez, chámanos e pidenlles tal o cual cantidade para tal día». ¿Y cómo evitan que se localice ese marisco ilegal?: «Non é complicado, porque falamos de xente que tamén merca percebe no mercado legal e con eses documentos cubren o outro».

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