Trasplantado del corazón y cruzando en bici la dura Transpirenaica

El viveirense Santi Chao sigue adelante entre tormentas y nieve acompañado por García


viveiro / la voz

Seis horas -desde las 8 de la mañana- subiendo en bici un puerto por encima de los 2.250 metros con lluvia y mucho frío. Así sorprendimos a Santi Chao y a Andrés García Piñeiro a mediodía en un descanso en ese difícil ascenso de montaña. Relatan que en determinadas zonas, debido a la nieve acumulada, tuvieron que portear las bicicletas y las alforjas por el monte para así poder continuar la etapa; su particular hazaña: atravesar la dura Transpirenaica desde Cabo de Creus hasta Hondarribia, en total más de 1.000 kilómetros. Los dos solos, sin apoyos.

«La de hoy quizá sea la etapa más dura de todas; salimos de Llavorsi ya desde unos 800 metros de altitud y con mucho frío; conseguimos ascender hasta los 2.250 metros. Fue muy difícil; hemos hecho un descanso ahora y a ver si podemos continuar por la tarde y llegamos hasta un pueblo donde se puede dormir». Santi Chao, como saben nuestros lectores, está trasplantado de corazón y este es un reto personal: demostrar una vez más su capacidad personal para practicar deporte (y como él, la de los demás trasplantados) y a la vez concienciarnos sobre la donación de órganos.

Ayer, sábado, completaron él y Andrés García Piñeiro, atleta de Xove, una semana de travesía. Les resta otra hasta Hondarribia. «Desde el pasado domingo llovió prácticamente todos los días; nos estamos enfrentando a un tiempo de invierno con fuertes tormentas, mucha agua y frío. Con esto no contábamos. Algún día nos hemos planteado abandonar porque en estas circunstancias tan adversas es muy difícil; tienes que planificar bien las rutas para llegar a pueblos donde secar y lavar la ropa, dormir y recuperar. De momento aquí estamos, a punto de completar el tramo de Cataluña, y ahora mismo con ganas de enlazar ya con Aragón», cuenta Santi Chao.

Siete etapas

Llevan completadas siete etapas desde que salieron de Cadaqués. Nada hacía sospechar estas largas jornadas casi invernales. «El miércoles tuvimos muchos problemas, ya que nos sorprendió una fuerte tormenta a 1.900 metros y con mucho frío, a cero grados; logramos salir y buscar abrigo dejando esa etapa a medias; ahí sí que dudamos si continuar o no, pero al día siguiente -ya con mejores condiciones- completamos esa etapa y la que teníamos planificada».

Los dos solos, apoyándose mutuamente; no hay más. Él y Andrés García Piñeiro frente a la gran montaña: la Transpirenaica. Pero Santi Chao quiere probar que es más deportista desde que le trasplantaron el corazón (de esto hace ya 17 años, tras un grave accidente de moto en A Gañidoira). Ya afrontó retos importantes desde entonces: coronó varios puertos del Pirineo francés por encima de los mil metros; logró la medalla de oro en los Juegos Nacionales de Trasplantados el pasado año en Granada y es, como se ve, un miembro activo de la Asociación Deporte y Trasplante. Su ilusión, las ganas; esa constancia. El perseverar. Un ejemplo. Y por delante aún casi 500 kilómetros más.

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