Los hosteleros de A Mariña reconocen que «ninguén está libre dun pufo»

Se registran estafas de pequeña cuantía, pero las de miles de euros son excepción


RIBADEO / LA VOZ

Ningún hostelero está libre de ser víctima de un pufo. Así lo reconocen los profesionales del sector de A Mariña consultados. Muchos apuntan que los casos de estafas que han sufrido son anecdóticos, por pequeñas cantidades, alguna habitación o menú sin pagar, que ni siquiera se denuncian porque es mayor el quebradero de cabeza que supone para ellos que la posible compensación económico. Incluso hay quien dice no tener constancia de haber sido engañado alguna vez por un cliente, pero todos coinciden en que por muchas precauciones que tomen, siempre puedes ser estafado. Con todo, el caso del hostelero de Viveiro a quien hace unos días dejaron una deuda de 8.000 euros, tras la celebración de una boda gitana rumana que reunió a unos 200 invitados, sí es excepcional. Como lo son las estafas por miles de euros. Con todo, en A Mariña las ha habido en los últimos años.

9.000 euros en Foz

De una de las más comentadas fue víctima el Hotel Rego de Foz. Durante cuatro días, más de cien personas estuvieron hospedadas para finalmente no pagar ni un euro. Fue durante un campeonato de fútbol que organizó el club madrileño de la AC Canillas en 2012. Los propietarios del Hotel Rego denunciaron lo ocurrido a la Guardia Civil y reclamaron una deuda de unos 9.000 euros, pero sin ningún éxito, pues no llegaron a cobrar ni un euro. «Foi un caso de cara, e punto», comentaron desde el hotel focense. «Non cobramos nin un peso. Foi millón e medio das antigas pesetas. Nós denunciamos e houbo xuízo, pero o presidente do Canillas acabou por non presentarse nin á vista. E iso que viña en representación do Atlético de Madrid. Tivo aos xogadores aquí, houbo que darlles habitación e todo para non cobrar ni un peso», señalaron.

Dos en un año en el Leyton

También hace unos años el Hotel Leyton de Foz fue víctima de profesionales de los pufos. Sufrió en 2013 dos estafas, una de ellas protagonizada por un nigeriano que llamó desde Londres, identificándose como el responsable de una agencia de viajes para contratar el alojamiento de varios grupos, a partir del mes de abril hasta el verano. Los turistas nunca llegaron, las tarjetas de crédito eran falsas, robadas o clonadas. El fraude saltó a la luz cuando en el banco se comprobó que las órdenes de pago efectuadas ?tres meses después de la fecha? eran irregulares.

Por el medio se quedaron las comisiones de vuelo: unos 10.000 euros fue el coste para el Hotel Leyton, según se indicó entonces.

Ese mismo año el Leyton también denunciaba otra supuesta estafa, consistente en una deuda que había dejado una agencia de viajes gallega por una cuantía de unos cuatro mil euros.

Son solo unos ejemplos. Muchos otros casos de pufos en A Mariña no han llegado a trascender públicamente.

La experiencia a veces no basta frente a timadores profesionales

La experiencia poco vale ante timadores profesionales. Alfonso Rodil, gerente del Hotel Ros Mary de Ribadeo, sufrió una estafa parecida a la del Leytón. En su caso, la pérdida fue de 7.000 euros, al pagarle un operador turístico que usó una Visa falsa o clonada. Ante estos casos es muy difícil actuar, porque es imposible comprobar en un primer momento si que se trata de una Visa irregular. Es como si te pagan con un cheque sin fondos. Solo queda cobrar y, si viene devuelto, reclamar o denunciar.

Esta estafa la sufrió en 2012, cuando aparecieron por el hotel ribadense dos personas que se presentaron como miembros de la agencia de viajes inglesa Greenwich Vacations. Se interesaron por organizar visitas y contratar el hotel en temporada baja. En septiembre del 2012 volvieron a ponerse en contacto con Alfonso Rodil para empezar a enviar grupos pequeños, lo que hicieron un mes después. Acudieron grupos de estudiantes, matrimonios. El representante de la agencia siempre pagaba con tarjeta. Todo parecía normal, hasta que empezaron a llegar al hotel las comunicaciones del banco con las cantidades retraídas, porque las reclamaban los verdaderos propietarios de las tarjetas.

Uno de ellos era de Toronto (Canadá). Rodil puso el asunto en manos de la Guardia Civil; el número de teléfono de la agencia de viajes con el que contactó varias veces -que incluso tenía página en Internet? y un numero de cuenta en el Banco Santander para hacer los ingresos de las comisiones. En 2013, Rodil manifestaba su confianza en recuperar el dinero perdido. Sin embargo, ayer confirmó que finalmente no pudo cobrar ni un euro.

Otro caso: se colaron en una boda y huyeron al ser descubiertos

El propietario del restaurante Peñamar de Castropol reconoce su fortuna al no haber sido víctima de alguna estafa grave. Apenas recuerda un caso, de una boda ya hace muchos años en la que se colaron cuatro invitados. «Se sentaron por separado, en diferentes mesas. Y allí estuvieron todo el banquete. Pero cuando llegaron los postres, las familias empezaron a sospechar, con miradas, dudas, preguntas y ellos salieron como tiros. Escaparon, subieron a su coche, que era matrícula de Tarragona y huyeron»

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