Alerta en Ribadeo por el consumo de hachís por jóvenes en zonas públicas

La Guardia Civil ha intensificado la vigilancia e identificado a grupos de adolescentes


ribadeo / la voz

«Pasas polo lado deles, de menores, e calquera pode notar que están fumando, tabaco e tamén hachís. Xa sei que é unha droga que ten boa publicidade, que por algúns incluso está ben vista, pero é un perigo, porque do hachís pásase ao seguinte. A situación en Ribadeo é alarmante. Penso que se baixou a garda e agora vas cos teus pícaros e ves aos rapaces fumando en zonas que coñece todo o mundo». La frase es de un padre que lo denunció a la Guardia Civil. También asegura que informó a los responsables del colegio Sagrado Corazón de Ribadeo, pidiéndoles que controlasen a las pandillas que se sitúan fuera, en las inmediaciones del centro escolar en el que se imparte Educación Secundaria Obligatoria.

A raíz de esas quejas de padres y también por informaciones que manejaba, la Guardia Civil decidió hace un par de semanas intensificar las patrullas y la vigilancia, por el entorno del colegio Sagrado Corazón y también por el centro integrado de Formación Profesional Porta da Auga. Se tiene constancia de prácticas de menudeo de droga, de hachís y mariguana.

Fruto de estas pesquisas se ha identificado a varios adolescentes, en la zona del colegio Sagrado Corazón y también en FP, a quienes se vio actitudes o en situación sospechosa, que da pie a pensar que podrían estar trapicheando con droga. Parece ser que esta actuación de la Guardia Civil ha dado sus frutos: «Agora córtanse máis», comenta un padre.

La tenencia y consumo de estupefacientes, por ejemplo, hachís, es una infracción administrativa., que se denuncia y es sancionada por la Ley de Seguridad Ciudadana. Lo que ocurre es que la dificultad para coger a los chavales con las manos en la masa es máxima. Según las fuentes consultadas, actúan con desparpajo y descaro cuando ven llegar a los agentes de la Guardia Civil e incluso no dudan en recurrir después a las redes sociales para divulgar que han sido identificados por la Benemérita.

Identificados los cabecillas

Pero las pesquisas y la vigilancia de la Guardia Civil está resultado efectiva. De hecho, tienen identificados a supuestos cabecillas, que se encargarían de distribuir la droga. Se está realizando un seguimiento intenso. Se trata de alumnos de últimos curso de la ESO.

Desde el colegio Sagrado Corazón reconocieron que recibieron una visita de agentes de la Guardia Civil, que calificaron de rutinaria. Sin embargo, dicen no haber recibido quejas de padres de alumnos y que quienes fuman fuera son mayores de edad que ya no están matriculados en el centro ni están escolarizados. Añaden que si bien antes uno de los puntos de reunión de estas pandillas estaba en la parte posterior del colegio, tras el muro, al crearse un aparcamiento y haber más luz los chavales lo dejaron de frecuentar.

Puntos de reunión: desde el ascensor panorámico hasta las escaleras del consistorio

Los puntos de reunión de los jóvenes para hacer botellón y en muchos casos fumar van cambiando en Ribadeo, desde los bajos situados tras la oficina de turismo, hasta los parques de la calle Rafael Fernández Cardoso y de Pintor Fierros. Con el paso del tiempo, los grafitis son la señal habitual que testimonia el paso de los jóvenes. Punto de reunión también son las escaleras del consistorio ribadense y la zona de A Atalaia. Otro lugar elegido es el ascensor panorámico.

Desde el Partido Popular se pidió en numerosas ocasiones que el Concello tomase cartas en el asunto para combatir esta práctica. El alcalde, Fernando Suárez, siempre ha reconocido que hacerlo es muy complejo, más allá de que la policía municipal identifique a algunos jóvenes. Y apela a la responsabilidad parental.

Denuncia por entrar en una casa deshabitada

La semana pasada un particular denunció en el puesto de la Guardia Civil de Ribadeo que alguien había entrado en una casa deshabitada con finca, situada en las inmediaciones de la Casona de Lazúrtegui. Alguien rompió la puerta para acceder al recinto. Al parecer, dentro de la finca privada fue descubierta una pandilla de chavales.

Se sospecha que es el mismo grupo que antes frecuentaba la zona de la calle del pub Molino y, cuando se fueron de allí, eligieron el aparcamiento de la Casona de Lazúrtegui para reunirse. Al sentirse observados, de allí habrían intentado ir a esta casa y finca deshabitada, hasta que se presentó la denuncia por daños en la vivienda.

El caso es que la Guardia Civil ribadense tiene perfectamente identificados a algunos de los supuestos líderes de estos grupos, a quienes está realizando un seguimiento.

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