El centro «discreto» que forma torneros, electricistas o instaladores de gas

Más de un centenar de mariñanos en paro acuden a los cursos  del Centro de Formación Ocupacional de Viveiro


viveiro / la voz

Estar atentos a la realidad social y económica de A Mariña para detectar sectores específicos en los que puede haber ofertas laborales es una de las claves del funcionamiento del Centro de Formación Ocupacional de Viveiro, que depende de la Consellería de Economía, Emprego e Industria, y que a pesar de estar situado en un lugar muy visible, en la calle A Misericordia, es bastante desconocido. Cada año, algo más de un centenar de trabajadores mariñanos que están en el paro, pero también de otros puntos de la provincia como Xermade o Rábade, completan su formación en los alrededor de 8 cursos de entre 450 y 1.000 horas que se imparten anualmente en el dispositivo público, como indica su director, Celso Vázquez. Quienes los aprueban consiguen los llamados «certificados de profesionalidad», un instrumento que acredita la capacitación para el desarrollo de una actividad profesional, y que es homologable en todo el territorio nacional, además de tener «vasos comunicantes» con la Formación Profesional reglada y la formación que reciben los trabajadores en activo. «El objetivo también es que los niveles de cualificación sean asimilables a los que existen en la Unión Europea», añade.

Con una superficie de 2.000 metros cuadrados, el centro ocupacional tiene cuatro aulas, dos aulas taller y tres talleres en los que se imparten cursos de ocho familias profesionales: Electricidad y electrónica, Administración y gestión, Edificación y Obra civil, Energía y agua, Fabricación mecánica, Informática y comunicación, Instalación y mantenimiento, y Servicios socioculturales y a la comunidad.

«Los cursos se planean ciñéndose al entorno, y aunque a nivel industrial A Mariña no es Vigo, también tiene nichos de empleo»

El Centro de Formación Ocupacional de Viveiro empezó a funcionar en 1980 y desde 1993 depende de la Administración autonómica, como señala su director, Celso Vázquez, que conoce a fondo el panorama laboral en la comarca.

-Cada año imparten entre 6 y 8 cursos, ¿cómo deciden cuáles?

-Los cursos se planean ciñéndose al entorno, y aunque a nivel industrial A Mariña no es Vigo, también tiene nichos de empleo. Variamos bastante la programación porque aquí no se puede formar a 30 electricistas esperando que los 30 consigan trabajo, pero sí impartimos uno de electricista «de edificios», de montaje en baja tensión, que tuvo salida, u otro de instaladores de gas, que en la zona no hay muchos. Y los de fabricación mecánica tienen buena aceptación, tanto por el entorno de Alcoa y auxiliares, como por empresas como Hidrofersa, Garsán...

-¿Cómo eligen a los alumnos?

-La oficina de Viveiro del Servizo Público de Emprego de Galicia preselecciona a 30 que hacen una prueba, y los 15 mejores hacen el curso. Y después, un buen profesor garantiza más de la mitad del éxito de un curso.

-¿Cobran algo los alumnos?

-No reciben un sueldo, cobran una compensación para ayudar a pagar el transporte y la manutención, pero es pequeña. Y las mujeres víctimas de violencia de género, las personas con discapacidad o las madres con niños menores de 6 años reciben un poco más.

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