Los secretos del Parador de Ribadeo

La plantilla oscila entre 40 y más de 50 empleados y cada año se alojan 25.000 personas


ribadeo / la voz

Este año se cumple el 90 aniversario de la apertura del primer Parador Nacional de Turismo de España, en Gredos, mandado construir por Alfonso XIII, y con ese motivo se celebrarán diferentes actos en la red de establecimientos por todo el país. Ayer fue en Ribadeo. El Parador es más reciente, cumple 60 años, y ayer abrió sus puertas en visitas guiadas para dar a conocer sus secretos; desde los planos originales a sala de calderas, la suite, las habitaciones... lugares desconocidos para muchos ribadenses, que ayer tuvieron oportunidad de verlos, tal y como explicaba el director del Parador, Antonio Graña Vázquez: «Como un establecimiento profundamente integrado en Ribadeo queríamos mostrar a todos nuestras interioridades».

En 1958 se abrió el Parador de Ribadeo. Antes, en el espacio que ahora ocupan las cocheras, había una gasolinera: «La filosofía de la empresa es restaurar edificios históricos y que al contribuyente no le cueste dinero, que se amortice y mantenga con los ingresos, y por otro lado potenciar zonas que no eran turísticas. Fue el caso de Ribadeo. Hoy el turismo es probablemente la mayor fuente de ingresos de Ribadeo, pero entonces no lo era. Y a ello contribuyó el Parador».

Vivir de espaldas a la ría fue lo que le valió a Ribadeo tener su Parador. Esa es parte de la intrahistoria de esta infraestructura hotelera. Así lo explicó ayer Antonio Graña: «A mí lo que me contaron fue que el Gobierno decidió en su momento construir un Parador en este entorno, no directamente en Ribadeo. Hay una historia que dice que originariamente iba en el otro lado de la ría, pero en una visita previa se pusieron en Asturias, miraron a Ribadeo y no les gustó mucho la vista. Luego los trajeron aquí y al ver la panorámica les convenció mucho más. Por ese motivo, se cuenta que al final decidieron hacer el Parador en Ribadeo. Había varios ayuntamientos interesados, pero quien se llevó el gato al agua fue Ribadeo».

En las visitas guiadas, lo que más llamó la atención fueron la suite, por sus dimensiones; la sala de calderas, antiguamente de operativa manual y en la actualidad informatizada; la cocina; los dormitorios con sus dispositivos que elevan mecánicamente los colchones para que la tarea de hacer las camas sea más llevadera...

Antonio Graña se mostraba muy satisfecho de la experiencia. Y de su estancia al frente del Parador. Natural de Lugo, estando en Ribadeo se casó y ha tenido dos hijos. Es un ribadense más.

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