Ana María Vilariño, una madre en apuros por el fútbol

El Ribadeo-Viveiro enfrentará los intereses de sus dos hijos: Xaime, que se lo pierde por sanción, y Vicente


Esta vez quizás no necesite medicación para aplacar la tensión y los nervios. Ana María Vilariño Casanova (Outeiro de Rei, 1965) confía en acudir el domingo al derbi mariñano de Preferente «tranquila» a pesar de que el partido volverá a enfrentar los intereses deportivos de sus dos hijos: Vicente, jugador del Ribadeo, y Xaime, que causará baja en el equipo viveirense por acumulación de amonestaciones. «Ao partido de Cantarrana fun moi nerviosa, ata tiven que tomar unha pastilla para tranquilizarme. Os dous son moi competitivos, ían atoparse no mediocampo e tiña medo que protagonizaran algún encontronazo, pero afortunadamente respectáronse e xogaron moi limpo. Desta volta, ao non xogar Xaime, xa non será igual», cuenta.

Es fácil reconocer en la grada a la matriarca de la familia González Vilariño. «Son moi temperamental e impulsiva, e os fillos sempre mo recriminan», confiesa Ana María, a quien le cuesta controlar la euforia y los arrebatos de pasión que le produce el fútbol desde mucho antes de que sus dos únicos vástagos hicieran carrera en el deporte rey. «Gústame o fútbol desde que era nena e sempre fun moi forofa. Con 15 anos xa ía ver os partidos do Outeiro de Rei e foi daquela cando coñecín ao meu exmarido, un centrocampista que xogou no Rábade en Preferente, no Becerreá, no Catro Roldas...», recuerda con tono nostálgico. Y añade: «Na casa apenas se fala doutra cousa que non sexa fútbo. Somos unha familia extremadamente futbolera».

Después de varias campañas como compañeros en el Castro, los caminos de Vicente y Xaime volvieron a separarse en la presente campaña. El primero puso rumbo a Ribadeo y su hermano se inclinó por probar suerte en el otro extremo de A Mariña, lo que provocó su primer enfrentamiento sobre un terreno de juego y obligó a la madre a trazar un plan para seguir los pasos de ambos de una manera equitativa. «Cando se pode vou aos dous partidos e cando non se pode, que é a maioría das veces, alterno. Un día vou ver a Xaime e ao seguinte a Vicente, tanto fora como na casa», explica Ana María, que casi siempre viaja en compañía de sus padres: Magdalena, de 77 años, y Manolo, de 79.

Ninguno de los tres se perderá este domingo el derbi correspondiente a la jornada 31, en el que el Ribadeo, acomodado en la zona de privilegio, comparecerá como favorito delante de un Viveiro que parece en línea ascendente y en riesgo de descenso. «Vexo un partido igualado, como o primeiro en Cantarrana», razona Ana María antes de mostrar preferencias y dar un pronóstico del enfrentamiento que comenzará a las cinco de la tarde. «Oxalá gañase o Viveiro, que lle fai más falta, pero desta vez teno moi crudo e creo que o partido acabará 1-0 para o Ribadeo», declara sin dejar de hacer alusión a la polémica que ha marcado la actualidad del equipo ribadense en las últimas semanas, el maltrecho césped del Pepe Barrera. «Con un campo así non se pode xogar en Terceira División», critica la locuaz y sincera hincha de los dos representantes mariñanos en el grupo norte de Preferente.

«Son como a noite e o día»

Tras confesar que le diverte más el fútbol del Viveiro que el del Ribadeo, «porque sempre marca algún gol», Ana María detalla que Xaime y Vicente son «como a noite e o día, tanto fóra como dentro do campo». Como futbolistas, al centrocampista del Ribadeo lo define como un «pura sangre que fai unha de kilómetros de medo», y del cerebro viveirista dice que «onde pon o ollo pon o balón».

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