La ostra rizada sigue ganando terreno y ya cotiza al alza en lonjas orteganas

Mientras se expande por A Mariña, en Ortegal extraen decenas de miles de kilos


O BAQUEIRO, RIBADEO / LA VOZ

La ostra rizada (Crassostrea gigas), no deja de ganar terreno. Ya ha colonizado buena parte de la ría ribadense (se observa en los peñascos de Arnao, en la playa de Os Bloques...), también la playa de Os Castros, ya en dirección a Barreiros, y ha llegado a Foz y sigue avanzando por A Mariña. El verano pasado, el crecimiento de la población de este molusco llevó incluso al Concello a colocar carteles en la playa de Anguieira para instar a los usuarios a extremar las precauciones para evitar cortes con la concha de este molusco. «Decidimos colocar os carteis despois de que nun día houbera dezasete cortes», desveló entonces el regidor barreirense, Alfonso Fuente.

A Mariña de momento no es comercializa. Es algo que ni se plantea. Pero en las lonjas de Ortegal, cotizan al alza ya desde hace años. En 2010, las mariscadoras de O Barqueiro extrajeron 45.235 kilos de ostra rizada, que vendieron por 44.001 euros, a un precio medio de 0,97. En 2017, comercializaron apenas 30 kilos más, pero la facturación ascendió a 61.361 euros, con un promedio de 1,36 euros el kilo (y un máximo de 4,50). «Este año no tiene duda, a pesar del frío, desde enero congeladas en la ría, con temporales de viento y agua. Pero hemos salido siempre, salvo un día, y hemos vendido», indicó Cristina Trasancos. La presidenta de la agrupación mañonesa atribuye los precios, mejores que en otras lonjas de la zona, a la selección de las capturas, puesto que los compradores demandan piezas de un máximo de 200 gramos.

Evolución

Las profesionales del pósito de Espasante comenzaron en 2016, con 16.115 kilos, por 14.966 euros (un promedio de 0,93); el año pasado consiguieron una ligera mejora de estas cifras; y en lo que va de 2018 ya las han rebasado, eso sí, con una cotización media algo inferior (0,81). Sus compañeras de Cariño llevan apenas una semana extrayendo Crassostrea gigas y el miércoles habían sumado 1.568 kilos, subastados por 1.269 euros, a 0,80 el kilo.

«Como [las mariscadoras] la tienen que quitar, porque es mala para las demás especies, buscamos un comprador, y a ver si así también se le puede sacar algo de productividad», explica el patrón mayor del pósito cariñés, Juan Carlos Pardo Galdo. «Son complicadas de sacar, porque nosotras las tenemos en las rocas, zonas de difícil acceso, y por 50 kilos sacas 40 euros... Quitas poco dinero y el trabajo es complicado», señala Pilar Parapar, vocal del colectivo de recolectoras.

Belén Villar, bióloga de la cofradía de Cariño, constata que se trata de «una especie invasora, no autóctona, perjudicial para las otras, por lo que lo mejor es que puedan explotarla». ¿Qué ocurre en Cedeira? «Hay ostra, pero no la suficiente para poder trabajarla, no está entrando en la ría como pensábamos que ocurriría, aunque apareció hace diez años. Biológicamente no sé por qué no le gusta esta ría, tal vez porque es más cerrada», sostiene Alba Quintana, secretaria del pósito cedeirés y bióloga. De hecho, duda que puedan elaborar un plan de explotación para 2019.

Buena acogida en el mercado

Una empresa de Marín compra buena parte de las ostras de O Barqueiro. Pero este año, a raíz de la apertura del punto de venta directa de bivalvos en la rula de Cedeira, ya se puede adquirir, como otros productos locales, de manera directa. «La acogida es buenísima, la gente está encantada de poder comprar marisco de aquí [ostras de O Barqueiro, o coquina y berberechos de Vilarrube], a precios muy competitivos», destaca Belén Bustabad, encargada del servicio.

«No Barqueiro o control estámolo facendo coa propia explotación, así mantémola a raia»

«A ostra rizada é unha especie invasora e adáptase moi ben a todas as condicións, e posiblemente en rías como a de Cedeira, dándolle tempo, acabará estendéndose igual que fixo no Barqueiro. Aquí, o control estámolo facendo coa propia explotación, así mantémola a raia, para que non estrague os bancos de ameixa, porque non a deixa fixarse nin medrar ben», explica Guillermo Del’Río, biólogo de la cofradía de pescadores de O Barqueiro desde hace 21 años. La Crassostrea gigas ya está presente en Viveiro -«xa hai tempo, pero son poucas mariscadoras e é zona C [cerrada al marisqueo], polo que non se está explotando»- y se extrae en Ortigueira y Cariño.

Nadie tiene claro las razones por las que se desarrolla mejor en unas rías que en otras. «No estudo feito pola Consellería do Mar fálase do alimento, o fitoplancton, os nutrientes ou a escasa contaminación da ría do Barqueiro, pero é unha especie moi resistente á polución e ás enfermidades. Comprobouse, iso si, que facía falta unha temperatura da auga de 18 graos durante catro ou cinco días consecutivos para lograr un desove frutífero, e aquí hai épocas nas que iso se cumpre», explica Del’Río.

El biólogo destaca la enorme capacidad de adaptación de las ostras rizadas, por lo que las características de la ría, muy favorables en el caso de O Barqueiro, podrían no resultar tan determinantes.

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