«Hay violencia de género en letras de canciones que escuchamos a diario»

«En los discursos sobre el amor hay muchas cosas que desmontar» señala


ribadeo / la voz

Son canciones, temas que tarareamos, cantamos, bailamos, celebramos, coreamos... e inconscientemente el mensaje de fondo va minando y calando, aunque de pararse un instante a pensarlo cualquiera lo repudie. Es la violencia de género que emana y se transmite a través de la música. Multitud de canciones lo hacen, como expanden los estereotipos sobre el amor romántico. Pero esas mismas piezas musicales pueden ser también un instrumento para trabajar con los adolescentes, para invitarles a reflexionar, para darle una vuelta y avanzar en la lucha contra la lacra de la violencia de género. Es lo que hace Laura Viñuela, musicóloga y consultora de género, cuyas declaraciones hace un año sobre el machismo oculto en las letras de muchas canciones (y citar el caso de Joaquín Sabina) propició un debate en las redes sociales en todo el país.

Se inició así una polémica que a la postre contribuyó al fin último: avanzar en el objetivo de hacer aflorar el machismo oculto en la sociedad. Cuando menos, a planteárselo.

Su mensaje no ha cambiado: «Hay violencia de género a través de la música que escuchamos cada día. Y en los discursos sobre el amor falta mucho por desmontar. Tenemos muchos mitos, estereotipos en la cabeza, fantasías, qué es lo que deseas, lo que buscas en tu relación, sin tener en cuenta a la persona que tienes enfrente».

Hoy Laura Viñuela está en Ribadeo para impartir un taller a alumnos del IES local sobre «A violencia de xénero e o amor romántico a través da música».

-Esta idea surge de un proyecto en el que empecé a trabajar con alumnos de secundaria en el Ayuntamiento de Mieres para prevenir ideas como el amor romántico avasallador, que todo lo perdona, que todo lo quiere, del estilo «Como una ola» de Rocío Jurado. Y una manera de enganchar a los chavales para que puedan asimilar los conceptos es con la música que ellos escuchan, pop, rock, reguetón... No son solo las letras, es también la música, los bailes, los mensajes que se transmiten en los vídeos, que a la postre mediatizan e influyen mucho en las relaciones de los adolescentes. Todo eso da para trabajar, para llegar a la conclusión de que no todo vale en el amor.

-Con chavales de tercero y cuarto de ESO. ¿Una edad crítica?

-Sí, porque es una edad en la que empiezan a tener relaciones de pareja. En un taller de dos horas puedes darles pistas para que piensen. Son conceptos que a los adultos nos resulta complicado valorar, con lo que a los adolescentes todavía más. Busco que descubran los mitos que pueden encerrar peligros, que tengan una visión un poco más crítica, y al tiempo facilitarles herramientas para afrontar problemas que pueden tener ellos mismos o sus compañeros. La violencia de género no es algo personal; es algo que atañe al grupo, donde todos tenemos algo que ver, decir y hacer para evitarla.

-¿Violencia de género en las canciones?

-Sin duda. En muchas no es que sea directa, pero sí contribuyen a crear un clima que permite que se dé la violencia de género. Ocurre sobre todo en las canciones que hablan de amor, y que influyen mucho en la forma en la que nos enamoramos y relacionamos, porque no tenemos una adecuada educación emocional. Canciones en las que el amor se trata a la tremenda, sin ti no soy nada o lo soy todo, los amores que matan, los celos, con expresiones muy exageradas, contribuyen a que aprendamos a vivir el amor de esta manera tan tremenda. De lo que trato en los talleres es de que los chavales piensen y se cuestionen lo que escuchan, por qué se dice, quién canta...

-¿Y surte efecto?

-Trabajo con canciones que ellos conocen y las caras de sorpresa que ponen cuando se paran a pensar lo dicen todo. Eso ya es positivo. Y también porque en todos los talleres educativos los chavales participan y debaten mucho.

Del «Contigo» de Joaquín Sabina a «Cuatro babys» de Maluma o «El perro fiel» de Shakira

«Yo no quiero domingo por la tarde / Yo no quiero columpio en el jardín / Lo que yo quiero corazón cobarde / Es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas / Y matarme contigo si te mueres / Porque el amor cuando no muere mata / Porque amores que matan nunca mueren».

Son dos estrofas de la canción Contigo, de Joaquín Sabina, una que Laura Viñuela puso como ejemplo hace un año de la infiltración de gérmenes patriarcales en el cancionero popular, dando pie a un debate que incendió las redes. Días después declararía en La Voz de Galicia que no tenía nada contra Sabina, pero ratificándose en su análisis: «Hay, bajo el disfraz del arte, muchos mensajes rancios que parece que van investidos de empaque y santidad, pero que apenas están por encima del reguetón», manifestó. El eco mediático contribuyó a generar una visión crítica en mucha gente que hasta ese momento no se había planteado el lenguaje machista de las canciones.

Ahora Laura Viñuela sigue trabajando con canciones de moda: «La música, los temas actuales son un instrumento para trabajar. Podríamos usar películas, anuncios de publicidad... pero la música tiene una dimensión extra, emocional, sobre cómo expresar un sentimiento amoroso». Hoy, por ejemplo, analizarán el vídeo musical de la canción Perfect de Ed Sheeran, un edulcorado cuento de amor romántico. En otras sesiones no faltan El perro fiel, de Nichy Jam y Shakira, o Cuatro babys de Maluma, cuya primera estrofa ya resulta esclarecedora: «Ya no sé que hacer / No sé con cuál quedarme / Todas saben en la cama maltratarme / Me tienen bien, de sexo me tienen bien».

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