Las bibliotecas limitan la recogida de libros ante el aumento de donaciones

La falta de espacio físico es la causa principal que les ha obligado a tomar medidas


VIVEIRO / LA VOZ

Las bibliotecas municipales de algunos concellos mariñanos limitaron la recogida de fondos ante el incremento de donaciones, principalmente libros, experimentado en los últimos años. No es una medida que por ahora se haya extendido a todos los centros, pero sí que va calando poco a poco debido, entre otras circunstancias, a la falta de espacio físico que padecen la mayoría.

En la biblioteca municipal de Burela, por norma general solo admiten libros cuyo depósito legal sea del 2015 en adelante. Éste es el primer paso de la selección. El segundo se realiza cuando el libro o fondo llega a la biblioteca, donde se valora el contenido, el estado de conservación... Lo que ya no aceptan son enciclopedias. «A medida que van pasando os anos, imos subindo a referencia do depósito legal do libro. Outro límite que tamén aplicamos é aceptar tres volumes da mesma obra en estantería, aínda que despois si podemos ter máis en depósito», explica Anxo Rubiños, responsable de la biblioteca. Entre las donaciones que reciben también figura mucho libro de lectura escolar: «Os pais sóenche traer moitos, pero con eses libros tamén tes que facer algunha criba porque algúns chegan subraiados, outros en mal estado...», explica.

Rubiños confirma que la donación de libros en cantidades tan importantes se ha convertido en una tendencia en los dos o tres últimos años. Antes no ocurría: «Nós tivemos que empezar a restrinxir o que recolliamos porque non temos capacidade para todo. Hai xente que nos chega con enciclopedias dos anos 60, 70 ou 80... que xa non podemos recibir», asegura Rubiños, que apunta que hay vecinos que hacen donaciones puntuales y otros que se presentan ofreciendo la librería completa de casa. «Antes tamén faciamos doazóns a algunha asociación, pero eles tampouco queren máis». En este centro tienen hasta tres ejemplares de la misma enciclopedia, que van actualizando. Reconocen que desde que decidieron fijar unos límites, ahora los vecinos se dirigen a la biblioteca para conocer las condiciones de la entrega.

Otra biblioteca municipal donde también han fijado unos límites a las donaciones es la de Viveiro. En este centro existen unas bases que están a disposición de todos aquellos que quieran consultarlas. La concejala de Cultura, Lara Fernández-Noriega, justifica la adopción de esta medida por necesidad de espacio. Dieron el paso hace unos tres años ante la avalancha de donaciones. Antes de elaborar sus bases, consultaron la política de donaciones que aplicaban otras bibliotecas similares, como las de Ortigueira, Vilalba... Tras obtener esa información, redactaron unas bases en las que también se tuvieron en cuenta las características propias de la biblioteca local.

La primera criba del proceso la realiza el potencial donante, que tiene que elaborar una relación completa de todos los volúmenes que está interesado en ceder. Debe entregar el listado en la biblioteca y el personal de la misma se encargará de valorar el libro (año, temática, estado...) y de revisar cuántos ejemplares hay del mismo. Concluida la valoración, desde la biblioteca se le comunica al interesado qué volúmenes se recogerán.

A esta selección se suman otras purgas que realiza el propio personal de la biblioteca, que de forma periódica hace un seguimiento de los fondos, tanto en estantería como en el depósito, explicó la concejala d e Cultura de Viveiro.

En clave comarcal

La falta de espacio impide a muchas bibliotecas municipales aceptar todas las donaciones. Y en clave comarcal, ¿existe algún centro-servicio que, previa selección, pudiera acoger todo lo donado?

Desde quien dona colecciones especiales hasta quien hace limpieza en casa

La biblioteca municipal de Foz también recibe muchas donaciones, pero no las acepta todas. «Hay gente que se pasa, que hasta llega con libros subrayados o rotos», explica María Jesús Álvarez, bibliotecaria. Ella, al igual que otros responsables consultados, insta al ciudadano a reflexionar antes de realizar cualquier donación: «No se puede pensar en hacer limpieza en casa y llegar con todo a la biblioteca». En la de Foz lo que más reciben son novelas, aunque también les ofrecen muchas enciclopedias de hace años «que ahora, con Internet, ya nadie consulta». También sirven de punto de encuentro entre los que donan y los que necesitan libros de lectura de colegios e institutos. La falta de espacio es la causa principal que les impide poder aceptar todas las donaciones.

Si en la biblioteca de Burela hay una sala dedicada al excronista Ricardo Pena -quien donó a ésta parte de sus fondos-, en Foz también tienen fondos donados, como colecciones de la familia Blanco. «Si son colecciones o volúmenes importantes, de 1950 o antes, en la biblioteca les entregamos un escrito agradeciendo su donación y les ofrecemos la oportunidad de que su nombre figure en el volumen o volúmenes donados», explica Álvarez.

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