Ramón Otero, emigrante y promotor de 2.895 viviendas sociales en Madrid

El alfocense las impulsó en Carabanchel para necesitados y obreros


José Ramón Otero Pumares emigró de Carballido (Alfoz) a la capital de España. Fue Teniente de Alcalde de Madrid de 1934 a 1936 y fundó y presidió, tras la guerra, las Hermandades del Trabajo y la cooperativa Virgen de la Almudena. Desde ella, promovió en el barrio de Carabanchel 2.895 viviendas para los necesitados y los obreros.

Era un hombre muy religioso, escritor, periodista y sindicalista. Por sus ideales, colaboró con el franquismo pero no sacó beneficio económico de ello. Tuvo diez hijos y vivió con dificultades. No era perfecto. Hizo algunas cosas. Y en su honor pusieron nombres de parroquias de O Valadouro a siete calles y plazas de Madrid.

Había nacido en 1896 en Carballido y a finales de los años veinte ganó por oposición una plaza de funcionario en la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE). En la década siguiente fundó la Hermandad Ferroviaria, una agrupación de obreros católicos inspirada en los principios de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII.

En esos años, militó y fue vicesecretario de Acción Obrerista. Era una formación política próxima al sindicalismo cristiano que se integró en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) de Gil Robles y cuyo único diputado en las Cortes Republicanas, Dimas de Madariaga -de quién Otero fue estrecho colaborador- fue asesinado en una cheka comunista durante la guerra.

Fue teniente de alcalde

Resultó elegido concejal en el Ayuntamiento de Madrid por ese partido político y fue Teniente de Alcalde, responsable del distrito del Palacio Real. Durante la guerra, él permaneció en Madrid y su esposa Matilde residió con sus hijos en Carballido.

Al concluir la contienda, continuó trabajando en RENFE. Pero era un hombre influido por la doctrina social de la Iglesia e inició una labor de apostolado en consonancia con el entonces Obispo de Madrid, el también gallego Leopoldo Eijo Garay, y el sacerdote cacereño Abundio García. Fruto de esa colaboración, en 1947 fundó las Hermandades de Trabajo ?que presidió hasta su muerte en 1963- y el Patronato Virgen de la Almudena.

Este patronato era una especie de cooperativa católica con la que construyó, en los barrios de Carabanchel, San Cristóbal de los Angeles y Altos de Extremadura, 2.895 viviendas de protección oficial y subvencionadas para el gran contingente de obreros que

se incorporaban al mercado laboral de Madrid desde diversos puntos de España.

Por esa labor, en 1960 el Gobierno de Franco lo nombró Consejero Nacional de la Vivienda y la Corporación Municipal, siendo alcalde José Mª Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde, le impuso la Medalla de Plata de la villa.

El mismo año de su muerte, en la Colonia del Patriarca, de la que él había sido artífice, se inauguró una Escuela de Formación Profesional que lleva su nombre.

Una familia con diez hijos que rezaba el rosario a diario y un escritor llamado Ramón del Valle de Oro

Tras llegar a Madrid, Otero Pumares obtuvo el carnet de periodista en la escuela de El Debate. En ese medio, con el seudónimo de Ramón del Valle de Oro, según la revista Alfa y Omega, publicó trabajos así como en El Eco del Valle y la mindoniense Vallibria. En 1939, publicó el libro Amanecer. Dios y España. Versos raciales ilustrado por el pintor Julio Quesada Guilabert.

En 1956 -con ocasión de una ley que eximía a las familias numerosas de pagar el impuesto de Utilidades y la matrícula escolar- el diario ABC publicó una entrevista con él firmada por el periodista Santiago Córdoba.

En ella, dice que tuvo 10 hijos y que sus únicos ingresos eran 2.750 pesetas de su empleo en RENFE y de la aportación de una hija practicante. Vivía en un piso de once habitaciones por el que pagaba un alquiler de 150 pesetas y afirmaba que, gracias a la buena

administración de su mujer, llegaban a fin de mes.

En la entrevista, Otero muestra su extrema religiosidad. Afirma que en su casa, después de cenar, todos los días su familia rezaba unida el rosario. Y cuenta que, como durante la guerra él se quedó en Madrid y su mujer y sus hijos se trasladaron a Alfoz, prometió que, si todos se salvaban, él dedicaría al menos una hora diaria al Apostolado…

Debió de ser un hombre íntegro y de gran rectitud moral. Cuando Franco lo nombró Consejero Nacional de la Vivienda, aceptó con la condición de no percibir retribución alguna. Tampoco en las Hermandades del Trabajo y en el Patronato Virgen de la Almudena, bajo la tutela de Eijo Garay, tenía sueldo. De gentes como él se aprovecharon

muchos jerarcas franquistas…

Siete calles de Madrid con nombres de O Valadouro

En Carabanchel, uno de los barrios castizos de Madrid, al lado del Metro Oporto y de la avenida General Ricardos, está la Plaza del Valle de Oro precedida por la Glorieta del mismo nombre y franqueada por las calles Valle de Oro y Avenida de Oporto. A unos 200 metros, se ubican las calles Castro de Oro y Ferreira y un poco más allá, cerca de la plaza de Eijo Garay, las de Carballido y Bacoi.

No se llaman así por la brillante gestión de ningún prócer o alcalde ni por la importancia de O Valadouro ni por reconocer a la España plural… Llevan esos nombres por la gratitud del Ayuntamiento y del pueblo de Madrid en los años 60 a la labor ímproba y casi increíble que Otero Pumares realizó en los barrios más necesitados de la ciudad. Una labor que, con sus aciertos y errores, hay que analizar bajo el prisma de aquellos años.

No toda la Iglesia de postguerra fue franquista. Una parte de ella organizó sindicatos para «recristianizar el mundo del trabajo», recoger y encauzar reivindicaciones obreras y dar vida a movimientos gremiales, encorsetados y sometidos por el sindicalismo vertical de la dictadura franquista.

Así nacieron la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ?de donde surgieron USO y CCOO-, la Juventud Obrera Católica (JOC) y otros donde militaron y se forjaron gentes que después serían grandes líderes democráticos como Felipe González o Marcelino Camacho.

Las Hermandades del Trabajo destacaron por fundar en 1951 el Patronato Virgen de la Almudena que, a lo largo de los años, construyó más de 9.000 viviendas.

Entre las más notables figuran la Colonia del Patriarca en el kilómetro 4 de la carretera de Extremadura con 35 edificios de cinco plantas, 648 viviendas en total de 75 m2, todas de renta reducida (alquiler de 248 pesetas) y un plazo de amortización de 40 años. Y la Colonia Virgen de las Gracias en Carabanchel. Y fue precisamente ahí donde el Ayuntamiento nombró -en honor de su promotor, Ramón Otero- siete calles, plazas y glorietas con topónimos de O Valadouro.

martinfvizoso@gmail.com

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