Así se prepara un cátering para 750 personas: «Todo ten que ir coma un reloxo»

Chao dos Navais elaboró y sirvió la cena de coronación del rey del Carnaval de Foz


FOZ / LA VOZ

Casi ochocientas personas comiendo, dando cuenta de un abundante y apetitoso menú, bebiendo y disfrutando. Fue el sábado por la noche, en la Sala Bahía de Foz, en la cena de coronación del Carnaval. Sobre la medianoche, a unos metros de los comensales, tras los fogones improvisados bajo unas carpas dos personas, Emilio Loureiro y su esposa María del Carmen, veían el fruto del trabajo que habían iniciado 16 horas antes, a las ocho de la mañana, cuando comenzaron a montar las cocinas en las que elaboraron los platos que 18 camareros servían en ese momento. Solo a última hora, cuando el tren de la cena se ponía en marcha, recibieron ayuda para rematarlos y disponer la comida en las bandejas. Todo funcionaba como un reloj. El secreto del éxito es poco original: organización, personal, experiencia, infraestructura... mantras que se repiten en las empresas en diferentes sectores.

Fue en 1985 cuando Emilio Loureiro se hizo con la gestión del Bar Villapol de Trabada. Diez años después fundaría Chao dos Navais, la empresa de cátering que tiene con su mujer.

«Se nos encargan un evento levamos todo. Montamos as cociñas, levamos mesas, sillas... todo», dice Emilio. En estos años, la mayor comida que ha preparado fue una con más de 1.100 comensales en Lourenzá, una fiesta de mayores de varios concellos.

Cuando se ven salir las bandejas con la comida lista para servir cristaliza un trabajo que se inició mucho antes, con la compra de la materia prima, que llevan al lugar de la fiesta en un camión figrorífico. También la bebida, postres... Muchos mimbres para lo que la organización es la base. Y en ello la experiencia es un punto. «Hai que andar coma un reloxo. O momento máis importante é cando comezas a servir, porque a partir de aí xa non podes parar. Arrancas e tes que seguir e seguir para que o servizo non pare. Todo ten que estar disposto e organizado», explica Emilio.

Acabada la cena, mientras empieza el baile, aún queda una larga jornada de trabajo por delante

Es habitual que a muchas comidas de cátering siga un baile. Ocurrió el sábado en Foz. Sigue la diversión, pero para otros aún queda por delante una larga jornada de trabajo: «O servizo é longo. A miña muller e eu fixemos unha xornada de 24 horas... chegamos de volta a Trabada ás 8.30 do domingo», apunta Emilio.

En Foz cocinaron 340 kilos de costilla y unos 200 de patatas. ¿Cómo se fríe semejante cantidad de patatas en tiempo y forma? «Tendo material», sentencia. Solo de refrescos sirvieron unas 400 botellas. Vino, postres... datos que hablan de la magnitud de la cena. «Cando acaba a noite a miña satisfacción é ver que a xente e a organización está leda. Iso é o mellor de todo», añade.

A la hora de concebir los menús, con los cátering se suelen decantar por platos contundentes, sin extravagancias: «Adaptámonos ao que nos piden, pero sendo conscientes das nosas capacidades. Se tes que servir a moita xente non te podes poñer a facer cousas sumamente laboriosas, porque para tanta xente non hai infraestrutura. Trátase de resolver ben, dar bo servizo, boa comida, sabrosa e consistente, que guste», añade Emilio Loureiro. Y explica que nunca en su caso se ha quedado corto: «Sempre preparamos para que a xente quede ben satisfeita. Pode faltar algunha cousa específica, pero en xeral sempre imos sobrados».

Haciendo memoria, Emilio recuerda que la mayor complicación que afrontó fue cuando tras haberle encargado un servicio para 500 personas, faltando apenas unos días le dijeron que iban a ser 800: «Iso trastócache todo. Pero saíu ben. De feito ao pouco o cliente volveu a chamarnos. A verdade é que temos moito que agradecer, a quen confía en nós e ao noso persoal», concluye.

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