Chavarría, emigrante de Riotorto que reclamó la paternidad del primer tanque bélico

Era un gran ferreiro, natural de Ferreiravella, hábil e inteligente que se ganó la vida con el oficio


El 30 de mayo de 1906, Unamuno no tuvo su mejor día. Escribió una carta a Ortega y Gasset, defensor de la europeización de España y del desarrollo tecnológico, en la que deslizó su ¡Que inventen ellos!. Eso lo estigmatizó como enemigo de la innovación y defensor de una supuesta superioridad de lo hispánico…

Pero algunos emigrantes gallegos se encargaron de desmentir, con sus descubrimientos, su tesis. El 1 de abril de 1918, ABC publicaba la siguiente noticia: «San Sebastián 31, 9 noche. Se ha presentado en San Sebastián un señor llamado D. José Echaverría, ingeniero, que residió en Argentina hasta hace poco tiempo. Dice que él es inventor de los tanques utilizados por los ingleses, y así, en efecto, lo demuestra, exhibiendo varios documentos.

Durante su residencia en la Argentina, el Sr. Echaverría inventó los tanques e hizo experiencias con uno de ellos. Por cuenta del Gobierno inglés fué el inventor español a Inglaterra, donde se quedaron con los planos de su invento, expulsándole luego de aquella nación. El Sr. Echaverría se muestra indignado y manifestó su proyecto de formular una enérgica reclamación de sus derechos.»

Quién era José Echaverría (o Chavarría)?. Era un ferreiro de Ferreiravella (Riotorto) que -según el historiador Ion Urrestarazu y la AC Arrincadeira- nació a mediados del siglo XIX en una casa pegada a lo que hoy se conoce como O mazo de Chavarría.

La batalla del Somme

El apellido Chavarría aún se conserva en Riotorto y procede de los ferróns vascos que levantaron en el siglo XVI en Ferreiravella el mazo (martillo) hidraúlico que, en los años ochenta, se transformó en cabaña. El inventor trabajó allí durante años. Por su gran habilidad e inventiva le llamaban Pepe, o maravillas. Emigró a Argentina y, a su regreso, dijo ser el inventor de un tanque usado con éxito por los británicos en la 1ª Guerra Mundial. Murió en París en los años 30 pero su historia pervive en la memoria de Riotorto.

Año y medio antes de la noticia de ABC, el Ejército Británico puso en servicio el 15 de septiembre de 1916 el primer tanque del mundo, el Mark I, de dos cañones, 8 tripulantes y 28 toneladas. Fue en la batalla del Somme, al norte de Francia, en la que hubo un millón de bajas entre ambos bandos.

Ninguna de las dos biblias de la historia de tanques militares -el Achtung Panzer!, de Heinz Guderian, y la de David Fletcher- menciona a Echaverría. Puede deberse a una conspiración para ocultar su identidad y apropiarse los ingleses de su idea. Pero también pudo suceder que Pepe, o maravillas aprovechase en beneficio propio el secretismo del origen y construcción de los tanques en esos años.

Lo único cierto es la noticia de ABC, la habilidad del ferreiro que emigró a Argentina y que su nombre sigue en la intrahistoria local. Lo único real es la niebla…

martinfvizoso@gmail.com

De la calculadora de Verea al «Mataperros» de Iglesias

Si los ingleses robaron o no los planos del invento de Chavarría nunca se sabrá. O sí. Recientemente se demostró que el teléfono no fue creado por Graham Bell, sino por el italiano Antonio Meucci, tal y como aprobó el Congreso de los Estados Unidos en 2002.

Los gallegos tenemos fama de grandes inventores y no sólo en Literatura donde Cunqueiro es la palma y la flor. En los chistes de gallegos -tan populares en Hispanoamérica- nos atribuyen la linterna con batería solar, los fósforos a prueba de fuego o el paracaídas con apertura por impacto…

Chistes al margen, algunos de los más populares inventos del mundo moderno son producto de emigrantes gallegos.

El futbolín fue concebido durante la Guerra Civil por Alejandro Campos, Alejandro Finisterre, para entretener a los niños de un hospital. Ya en el exilio, lo perfeccionó y lo convirtió en un ingenio precedente de los videojuegos…

Menos conocida es la calculadora que inventó el emigrante de A Estrada, Ramón Verea, en 1878, la primera que permitía sumar, restar, multiplicar o dividir. Hoy, la llamada Verea Direct Multiplier, de 26 kilos, se exhibe en la central de IBM, en White Plains, Nueva York.

Verea fue emigrante en Cuba, Estados Unidos y Argentina. Nunca comercializó su descubrimiento. Era periodista y honrado y bohemio. Murió pobre en Buenos Aires en 1899. El Eco de Galicia le dedicó un sentido artículo en el que destacaba su honradez y extrema pobreza. Está enterrado en una fosa anónima del Cementerio del Oeste…

Otra creación de un gallego fue el primer coche argentino. Lo fabricó Manuel Iglesias López en 1870. Trabajaba en el Ferrocarril Central y lo estrenó a los 37 años. Alcanzaba los 12 kilómetros por hora y le llamaban el Mataperros. Hoy se guarda en el Museo del Automóvil y sendas réplicas presiden plazas de Campana, donde vivió, y de Vila de Cruces, donde nació.

Son sólo tres ejemplos de la inmensa creatividad de Galicia. Nada raro en un país que, de una luz, inventó todo un Apóstol con su Xacobeo adjunto…

El mindoniense loco que decía haber inventado un cañón aéreo, un avión invisible y una flauta automática

La reclamación de Echevarría de inventar el primer tanque bélico tenía una base real. Al margen de que fuera verdad o no lo dicho en ABC -o que fuera una picaresca de promoción propia- era un gran ferreiro, hábil e inteligente, que se ganó la vida con el oficio.

Pero, en otros casos de emigrantes que se atribuyeron inventos, la locura y las enfermedades mentales estaban detrás. Un informe del Sanatorio la Benéfica del Centro Gallego de La Habana señala que, entre 1923 y 1933, atendió 7.269 casos de tuberculosis, 2.994 de sífilis y 2.821 de enfermedades nerviosas y mentales.

Un caso sonado fue José Otero Lledín, El Caballero de París, emigrante de A Fonsagrada hoy icono de La Habana. Y otro, el mindoniense José Rodríguez Salgueiro que contó Neira Vilas.

Había emigrado a los 18 años y un día se trastornó. Decía descender de Colón y ser el inventor de un cañón aéreo, un avión invisible e invulnerable y una flauta automática. Vivía protegido por un pariente que, cuando su locura fue a más, escribió a un hermano que residía en Mondoñedo para repatriarlo. Pero Salgueiro se negó. Así que su pariente ideó una estratagema.

Le escribió una carta, fingiendo ser el Cónsul de España, en la que le decía que Alfonso XIII le concediera el título de Duque de Veragua y que lo instaba a ocupar, con urgencia, el Virreinato de El Rif, en Marruecos. Solo así lo convenció de embarcar hacia España.

Al llegar a A Coruña, en donde lo esperaba su hermano, Salgueiro le dijo, contento y decidido: «Vengo a recoger el título que me otorgó su Majestad». Nada cuenta Neira de su posterior peripecia. Pero seguro que no tomó posesión del ducado…

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