Ribadeo, localidad argentina del partido de Puán fundada por los Hermanos Moreno

Expatriados de A Mariña dejaron en América nombres de pueblos de su patria chica


Galicia está y no está en Galicia. Su mayor ciudad sigue siendo Buenos Aires y su mayor cementerio, el de Colón en La Habana. Sus bares y tabernas son un mapamundi: sin salir de A Mariña, se puede ir al París, Argentina, Luzern, London o Uruguay. Así que no es grande ni pequeña, Galicia es inabarcable.

El pasado dia 2, La Voz publicaba la existencia de un nuevo Vimianzo, a ocho mil kilómetros del gallego. Es un pueblo de 614 casas que construyó en Colombia la empresa Berdez, propiedad de Fernando Bermúdez, hijo de un emigrante que quiso homenajear a sus ancestros y, de paso, remediar su morriña pues, a veces, la carga del pasado es infinita.

Ese mismo sentimiento lo tuvieron expatriados de A Mariña que también dejaron en América nombres de pueblos de su patria chica.

Es el caso de Ribadeo, una localidad del municipio de Puán, provincia de Buenos Aires, de cuya capital dista 600 kilómetros. El concejo tiene 15.000 habitantes y Darregueira, que absorbió a Ribadeo, es su ciudad más populosa.

Puán es la puerta de entrada a La Pampa. Y allí, dos hermanos ribadenses, Pedro y Juan Moreno Ulloa, fundaron a fines del XIX la Estancia Ribadeo, un poblado en el que residían los peones que trabajaban sus vastas superficies dedicadas a plantaciones y cría de ganado. El pueblo tenía casas y viviendas familiares, escuela, iglesia, almacén y pulpería donde adquirir comestibles o artículos de primera necesidad.

Filantropía y moneda propia

La población y la prosperidad eran tan notables que los hermanos llegaron a acuñar moneda propia. Con ella pagaban sueldos y se podían adquirir bienes o pagar servicios. La pieza de bronce llevaba en el anverso la fecha del 24 de septiembre de 1881 y la leyenda «P. Moreno y Hno.», y en su reverso «Estancia Rivadeo» y la letra M.

Los Moreno habían nacido en Vilar - Obe (Ribadeo), en 1840 y 1845. Emigraron muy jóvenes y, una vez conseguida su enorme fortuna, fueron generosos filántropos de su tierra. Promovieron para casa de rentas la Torre dos Moreno, inaugurada en 1915. Donaron los terrenos para el cementerio y construyeron la carretera de acceso, la capilla y el cierre. Y Juan aportó 150.000 pesetas para un instituto de enseñanza en Ribadeo.

Su generosidad llegó tambien a los emigrados en Argentina. Según Alberto Vilanova, Pedro perteneció al directorio del Banco Español del Río de la Plata y donó en 1920 un pabellón al Hospital Español. Cofundó la Sociedad de Socorros Mutuos y equipó al Centro Gallego con una mesa de operaciones e instrumental para salas de cirugía y consultas de oculistas, odontólogos, nariz y garganta.

La memoria colectiva los considera grandes bienhechores de la colectividad, referentes de filantropía y generosidad. Y por eso el Concello de Ribadeo los declaró Hijos Predilectos en 1932 aunque fallecieron en 1921 y 1928.

martinfvizoso@gmail.com

San Pedro de Murias, en Cuba, en honor del filántropo devesano

Si los Moreno fundaron un pueblo en Argentina, Pedro Murias, el tabaquero de A Devesa, vio cómo otro llevaba su nombre en Cuba: San Pedro de Murias -así llamado por la gratitud y veneración que le profesaron los nativos- hoy denominado Dimas, en la provincia de Pinar del Río.

En esa zona del occidente cubano tenía el empresario la finca Vuelta Abajo, de 47.000 hectáreas, el lugar que produce la hoja de tabaco de más calidad del mundo. Con ella, fabricó los famosos puros -Balmoral, Flor de los campos de Cuba, El Indolico, La Meridiana, Pedro Murias, La Viajera…- que lo convirtieron en un riquísimo hacendado.

Como la finca está en el interior provincial, la salida de su producción hacia las fábricas de La Habana tenía lugar por Viñales y la playa de Dimas, en la desembocadura del río Santa Rosa. Murias consiguió en 1892 una concesión para construir allí muelles y almacenes y levantar un poblado para sus operarios y los agricultores de la zona.

Al tiempo, promovió y participó en las sociedades de ferrocarril Gíbara-Holguín en el este de Cuba y Pinar del Río-La Habana, en el oeste, así como en la Empresa de Navegación por la Costa Norte de Vuelta Abajo. Según la historiadora Ana Cabana, poseyó más de 20 barcos, una lancha motora, un remolcador y un vapor.

Murias, que defendió posiciones españolas en la Guerra de Cuba, fortificó y dotó de servicios al poblado de Dimas. La obra fue clave para el progreso de la zona y para la seguridad de sus vecinos que, en varias acciones de guerra -como la del general rebelde Maceo en 1896- habían visto devastadas sus precarias instalaciones y pertenencias.

Los residentes, el ayuntamiento y el Gobierno Civil de Pinar del Río acordaron en 1897, como muestra de agradecimiento, que el pueblo en adelante se llamase San Pedro de Murias. Y un año después, el Gobierno de España le concedió la Orden Civil de Beneficiencia en un diploma firmado por el presidente, Segismundo Moret, por los servicios prestados a los más desvalidos de esa bella zona de Cuba.

Restrepo, en Colombia, tiene su origen en un alférez del lugar del mismo nombre en Vegadeo

Muchas veces, desde la nostalgia, los emigrantes quisieron perpetuar sus orígenes. Fue el caso del Alférez Real Alonso López, natural de Restrepo, en la parroquia de Paramios (Vegadeo), que, establecido en Colombia tras la conquista, rindió homenaje a su pequeña localidad al pasar a su descendencia el apellido Restrepo -apelativo por el que era conocido- en lugar de López.

El hecho provocó que el apellido Restrepo se circunscriba casi en exclusiva a ese país y que todos los que lo llevan tienen como antecesor común al alférez asturiano. Uno de ellos fue el prócer de la Independencia colombiana José Félix Restrepo y otro, su sucesor el doctor Carlos E. Restrepo, presidente de Colombia de 1910 a 1914.

En honor a ellos, en 1913, los colonos Julio Fernández Medina, Anselmo Rendón, Nicanor Grisales y otros fundaron una población llamada Restrepo, en el Valle del Cauca, que hoy tiene 17.500 habitantes. Así perpetuaron, sin darse cuenta, el deseo del explorador vegadense de honrar a su pueblo natal.

Mondoñedo de Cundinamarca

En Colombia son frecuentes las ciudades, villas y pueblos con nombres de ciudades españolas. Madrid, Cartagena, Granada, Andalucía, Florida o Mondoñedo son algunas.

La Mondoñedo colombiana está en el departamento de Cundinamarca y es conocida en el país por dos singularidades: es uno de los basureros a cielo abierto más grande del país y es la cuna de la ganadería más antigua en la cría de toros bravos. Su fundador, Ignacio Sanz de Santamaría la creó en 1923 y fue el mismo que construyó de su propio pecunio la plaza de toros de Bogotá que lleva su nombre.

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