En la iglesia de los Remedios de Rocha se venera a la Virgen de Mondoñedo

El lugar uruguayo fue fundado por 50 familias de Galicia y de Asturias


En la ciudad uruguaya de Rocha se venera a la Virgen de Mondoñedo. En el Libro de Casamientos de la Catedral de Montevideo figura que un mindoniense, Alonso Puga Miranda, fue el primer gallego que contrajo nupcias en la capital. Y en Alvear, villa del Obispado de Santo Tomé (Uruguay), un sacerdote mindoniense, José Moirón Paz, fue párroco de 1925 a 1929.

Los tres casos son parte de algunas curiosidades de la emigración de mindonienses a ese país que merecieron la atención de historiadores como Zubillaga, Monterroso Devesa o Fajardo Terán.

La Virgen de Mondoñedo -tambien llamada de la Fundación- es una pequeña imagen de la Virgen María, sin el Niño, que se venera en la iglesia de Rocha bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios.

La tradición local -recogida por Alcira Rizzi para el libro del Patronato de Cultura sobre los gallegos en el Uruguay- destaca que la santa fue llevada a Rocha desde Mondoñedo en las primeras décadas del siglo XIX. Y el nombre de la iglesia deriva de las circunstancias de la fundación de esta ciudad uruguaya a finales del siglo XVIII.

Rocha -que cuenta con lugares tan emblemáticos y turísticos como el Cabo Polonio, La Paloma o La Pedrera- fue fundada por 50 familias de Galicia y Asturias que salieron de un puerto del norte de Galicia -previsiblemente Ferrol o Ribadeo- en un viaje propiciado por el gobierno español para poblar la costa patagónica.

El vapor en el que viajaban tuvo que atracar en Maldonado (Uruguay) y las familias quedaron en situación de depósito transitorio mientras la Real Hacienda se hacía cargo de los gastos de su estancia. El Ministro del ramo, Rafael Pérez del Puerto, escribió en un informe de 1791 que «no hay pueblo, capilla ni unión de gente en esa zona capaz de contener los desordenes que al abrigo de su escasa y desordenada población se cometen». Y proponía «formar uno o dos pueblos con estas familias que están sin asiento fijo».

Fue así como en 1793 se fundó Rocha. Y esos gallegos y asturianos errantes al año siguiente, el 23 de noviembre de 1794, construyeron la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios por iniciativa del párroco, Manuel Amenedo Montenegro, que había nacido en 1756 en Culleredo (Abegondo-A Coruña), y en recuerdo de la virgen mindoniense.

Entre los pasajeros del vapor y fundadores de Rocha había gallegos como Pérez Brito, Manuel Balao, Alberto Camino, Antonio Presa y el vecino de Lagoa (Alfoz), Antonio Graña Díaz, hijo de Lucas Graña y de Antonia Díaz Montero.

El Padrón de San Carlos dice que tenía «casa y chacra» y estaba casado con Feliciana Rodríguez Olivera. En la iglesia de Los Remedios de Rocha bautizó a sus dos hijos, Pedro José y Matías, en 1795 y 1797. En 1834 aún vivía en Rocha pues ese año donó 400 pesos para ampliar el templo y estaba plenamente arraigado.

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Puga Miranda, el soldado mindoniense que fue el primer gallego que se casó en Montevideo

Cincuenta años antes de fundarse Rocha y su iglesia de los Remedios, ya residía en Montevideo Alonso Puga Miranda, nacido en Mondoñedo en 1716 y fallecido en la capital uruguaya en 1744, según el historiador Monterroso Devesa.

Alonso Puga había llegado al Uruguay en 1737, con 21 años, formando parte del Regimiento de Cantabria que había sido enviado por el Rey Felipe V en vista del bloqueo que fuerzas portuguesas, que se disputaban con España el control del Rio de la Plata, mantenían sobre las ciudades de Colonia de Sacramento y de Montevideo.

De ese Regimiento formaban parte soldados gallegos como Roque Araujo, Bermúdez Alvarez o Cosme Alvarez Romero que llegaría a ser Procurador General del Cabildo de Montevideo y pionero en la explotación de minerales en el departamento de Minas.

El mindoniense fue el primer gallego que se casó en la capital uruguaya según consta en el Libro Primero de Casamientos de la Catedral Metropolitana de Montevideo de 1740. Contrajo nupcias el 17 de enero con una canaria llamada Ana Domínguez Sierra, viuda del soldado Manuel Bello y que, una vez fallecido Alonso Puga, se casaría en terceras nupcias con el comerciante Manuel Saenz Cámara.

El Padrón de Montevideo de 1743 -publicado en 1966 en el Boletín Histórico del Estado Mayor del Ejército Uruguayo- recoge que ese año el mindoniense vivía en la capital y era sargento inválido a causa de heridas producidas en las luchas contra los portugueses.

En esa fecha, de los 1.459 habitantes que tenía Montevideo, el vecindario español estaba formado por 164 cabezas de familia: 105 paisanos y 59 soldados profesionales.

José Moirón, cura de Alvear y colaborador de «Lar Galicián»

La presencia de Mondoñedo en la Iglesia uruguaya no se limita al templo de Rocha y a la veneración en él de una imagen de la Virgen de Mondoñedo desde comienzos del siglo XIX. Un sacerdote mindoniense, José Moirón Paz, desempeñó también un importante papel al ocupar relevantes cargos en el país.

Moirón Paz fue el sexto párroco de la Capellanía y de la parroquia de la Concepción de la ciudad de Alvear, perteneciente a Corrientes (Argentina) pero emplazada sobre la margen derecha del rio Uruguay y dependiente del Obispado de Santo Tomé de este país. Ocupó ese cargo de 1925 a 1929 y luego tuvo responsabilidades, hasta su muerte, en el Arzobispado de Montevideo, ciudad donde fue enterrado en el Panteón de la Casa de Galicia.

Era hermano de Dolores y de Generosa Moirón Paz que, en 1915, vendieron una finca en el puente de Os Muiños al obispo de Mondoñedo, Juan José Solís Fernández, en 875 pesetas para construir sobre ella la Escuela de San José de los Molinos dirigida, previa autorización del Rectorado de la Universidad de Santiago, por Santiago Amieiro, párroco del Carmen.

Generosa Moirón estaba casada con el famoso fotógrafo mindoniense -aunque nacido en Viveiro- Santiago Pernas Salazar, propietario del gabinete fotográfico Modernista Pernas, en Os Muiños, donde impartía tambien clases de dibujo y pintura. Su otra hermana, Dolores, se casó con Manuel Rodríguez Muñoz.

Convicciones galleguistas

Moirón, además de su labor sacerdotal, tuvo convicciones galleguistas y un fuerte compromiso con Galicia y la colonia emigrante. Fue colaborador de la revista Lar Galicián que se editó en los años 1926 y 1927 para informar a los gallegos de Corrientes y el norte argentino y uruguayo.

La revista -escrita mayoritariamente en gallego y subtitulada Folla Galeguista- destacaba la figura de Pardo de Cela e incluía artículos y colaboraciones de personalidades como Castelao, W. Fernández Flórez, Victoriano Taibo, Ramón Cabanillas, Sánchez Mosquera, Ricardo Barros, Leiras Pulpeiro o el viveirense Alfredo García Dóriga.

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