El infierno a las puertas de Galicia

En Allande un pueblo fue casi arrasado; en Castropol y Boal se registraron conatos, todo apunta que fueron intencionados

gayoso
vegadeo / la voz

Las secuelas de la ola de incendios que afectó en los últimos días al suroccidente asturiano son evidentes. En Allande, concejo limítrofe con Galicia, en el pueblo de Cornollo dos de sus siete viviendas fueron arrasadas por las llamas; como cinco paneras. Y otras dos viviendas también resultaron dañadas. Tractores, lanchas, coches, galpones... y un vecino herido en las manos y en los ojos. La lista de víctimas y daños no deja de crecer. La capilla del pueblo también resultó destruida. Ni rastro quedaron de las tres imágenes de santos que guardaba. La campana, tirada en medio de los escombros, era la mejor evidencia del desastre.

Como en Allande, en Cangas del Narcea y Degaña, los incendios han dejado una huella que costará borrar. Y suerte de la lluvia, durante toda la madrugada del lunes al martes, que resultó decisiva para controlar y extinguir los fuegos. Incendios que se resisten a abandonar el Occidente asturiano. Ayer a mediodía se iniciaba un nuevo foco entre Boal y Coaña, que logró ser controlado y extinguido. Una hectárea fue pasto de las llamas. Lo peor es que se confirma lo que es un clamor: la intencionalidad de los focos.

Ocurrió el lunes en Arnao (Castropol), frente a Ribadeo, donde se registró otro conato de incendio en las inmediaciones del área recreativa. Quedó en un susto. Pero una vez más se apunta a la intencionalidad de los fuegos.

El otro incendio de Castropol, en la zona interior de La Bobia, quedó ayer finalmente extinguido, gracias a la lluvia de madrugada.

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