La granizada ha mermado la cosecha de manzana de sidra de Viveiro

La abundancia de pomas en Asturias hace temer una caída de los precios en la zona

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ortigueira / la voz

A la mazá de ollo de la comarca de Ortegal en Pontedeume la conocen como príncipe. A los sidreros asturianos, el principal mercado de la manzana producida en la zona, les gusta esta variedad, por la cantidad de zumo o el nivel de azúcar. También quieren la ollo mouro, más delicada, como explica Iván Galdo, que gestiona, con su primo Jesús, la empresa fundada por su abuelo, Francisco Galdo, Paco de Viveiro, hace más de seis décadas. «Por Ortegal hai moitísima ollo mouro e vai ben, pero non a recibimos a partir do 25 de outubro; despois perde zume, faise pastosa e tráncalles as prensas nas fábricas», explica.

Iván y Jesús dedican al menos dos meses al año a la recolección de pomas. La campaña arrancó hace unos días en el área de Viveiro y echará a andar este fin de semana en Ortegal y Eume, las otras dos zonas donde se concentra su clientela. Cuentan para ello con una treintena de temporeros, la mayoría marroquíes -muchos repiten año tras año, después de participar en la vendimia o la recogida de manzana de mesa - y algún colombiano.

Este año, «a colleita é inmensa por Ortegal e Eume, pero tamén por Asturias e o País Vasco, e iso vaise notar nos prezos», pronostica Iván. José Manuel Pérez, vecino de Ponte Mera, que se inició en la compraventa de manzana de sidra hace 60 años -«soy el más veterano de Galicia, de los vivos», subraya- también vaticina una caída de la cotización. «Antes había un año malo y otro bueno, pero ahora llevamos muchos malos seguidos. Las sidrerías de Asturias y País Vasco [a las que provee de mercancía] no tienen problema, en años de escasez aquí traen de fuera, y más barata, sobre todo de Francia, y también de Polonia, Chequia o Alemania», indica este empresario jubilado, que ha traspasado el negocio a su hijo Carlos.

Pequeños productores

En Ortigueira, Mañón, Cariño o Pontedeume hay centenares de pequeños productores de manzana de sidra. «Aquí é todo minifundio e ten fincas case todo o mundo, un sácalle 150 euros e outro 1.000, e hai quen che di que non lle chega nin para pagar a contribución», comenta Iván Galdo. Hay incluso quien prefiere no venderla por el bajo rendimiento. «Por sorte, aquí non nos chegou o pedrazo de Viveiro», señala un vecino de Ribeiras do Sor. «En mi vida recuerdo un desastre como este en la manzana», lamenta Francisco Galdo en referencia a la granizada del último domingo de agosto, que destrozó «el 50 % de la cosecha» en distintas parroquias viveirenses.

El trabajo comienza ahora, con la recogida de la manzana de suelo, la menos valorada, de la que se obtiene vinagre o sidra achampañada. José Manuel Pérez constata que la mayor parte de los propietarios prefieren ganar menos dinero, pero que se encargue el comprador de sacar las pomas de la parcela. Y después viene la recolección en el árbol. «Nunca tivemos problema coa velutina, pero hai que tela en conta por se hai algún niño», reconoce Iván Galdo, que se ocupa de las rutas del Eume, mientras que la manzana procedente de Ortegal pasa por el almacén de San Adrián. Al final, toda confluye en la tolva de San Pedro, donde se limpia y se selecciona, como lleva haciendo su abuelo desde hace 60 años, para enviar a Asturias.

Unos sacan 150 euros y otros 1.000, y hay quien no quiere vender por el bajo rendimiento

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