Luz, gas, teléfono y alquileres acaparan las denuncias en Consumo en verano

La hostelería se libra: «Hai de todo, tamén quen come a metade do prato e di que está mal, quéixase e non quere pagar»


ribadeo / la voz

En contra de lo que cabría esperar, a excepción de Foz, el hecho de que A Mariña probablemente triplique su población en momentos puntuales del verano no tiene su equivalente en las denuncias y quejas que se presentan en las oficinas de Consumo. Luz, telefonía, gas y alquileres acaparan las reclamaciones de los consumidores. La hostelería, el principal sector de actividad en verano, sale bien librado en Consumo, donde las quejas presentadas son muy puntuales. Por ejemplo, en la OMIC de Ribadeo solo se registró una, de un cliente que, presentando fotografías como pruebas, criticó el estado en que le sirvieron un plato, según explicó el responsable de la oficina, Alberto Moledo.

Hay casos, como Viveiro, uno de los principales focos turísticos de la provincia, donde el número de quejas y denuncias en Consumo incluso bajó respecto al resto del año, según apuntó la alcaldesa, María Loureiro. Caso aparte lo supone Foz, donde el incremento de población se ha visto reflejado en un mayor número de reclamaciones y consultas en Consumo.

«É lóxico, porque hai moita máis xente», señala Chus Álvarez, responsable de la OMIC focense. Y añade: «Tivemos moitísimos problemas coa luz e co gas, porque ademais este ano aquí cadrou co cambio do gas propano a gas cidade. Propietarios que teñen unha segunda residencia e que non viñan dende o Nadal, a quen lles pasaron facturas desorbitadas, cambios de compañías sen haber subscrito un contrato novo... É bastante complexo, porque nalgúns casos podemos estar falando dun delito penal, por cambios de compañía sen contactar antes co titular, incluíndo números de conta nos recibos xa pasados ao cobro. Aparece o número de conta, pero o correo electrónico e o número de contacto pertence a outra empresa á que tiña o contrato anterior, cunha transferencia de datos persoais coa que se pode estar incorrendo noutro tipo de delito».

Sobre las reclamaciones por facturas consideradas excesivas por sus titulares, desde la OMIC focense explicaron que algunas superaban con creces los 200 euros. Gas, luz y telefonía acaparan el grueso de las reclamaciones. Les siguen las relacionadas con alquileres, por desavenencias entre arrendadores y arrendatarios. Los expedientes son remitidos a Turismo, a quien corresponde verificar si las viviendas están dadas de alta para ser utilizadas en alquiler y si se ajustan a las condiciones y características que se exigen a estas. En la OMIC de Foz se registraron cuatro reclamaciones relacionadas con alquileres de verano.

Otro clásico, que no falta en Foz, son quejas sobre establecimientos de hostelería, aunque según explicaron desde la OMIC son casos muy puntuales.

En localidades con un perfil menos turístico, como es el caso de Burela o Xove, en Consumo no aprecian cambio alguno en verano respecto al resto del año: «Atendemos as consultas normais, de todo o ano... telefonía, gas, luz. E en hostalería non se incrementou nada», manifestaron desde Burela.

Servicios «premium»

Caso similar se da en Ribadeo, donde la telefonía es un clásico todo el año, también en verano, por facturas que se disparan por servicios premium: «A verdade é que foi un verán tranquilo en Consumo», señala Alberto Moledo, responsable de la OMIC ribadense, que se remite a la adquisición del Banco Popular por el Santander como el momento reciente en el que sí se multiplicaron las consultas, singularmente por accionistas del banco, que en todo caso, en Ribadeo, no derivaron en quejas

«Nós tampouco apreciamos diferenza», apuntan desde la OMIC de Xove. «Seguimos cos casos de telefonía, por facturacións elevadas, e tamén empeza a haber casos polas eléctricas, casos de xente que firma un contrato e non era o que cría», añadieron.

Las redes sociales, un «todo vale» para despacharse a gusto con o sin fundamento

Frente a la vía convencional y reglamentada de quejarse, reclamar, pedir explicaciones o denunciar en las oficinas de Consumo, cada vez es más recurrida la de despacharse a gusto en las redes sociales, un todo vale para airear y opinar sobre cualquier asunto, con o sin fundamento. Y lo que a priori supone su gran virtud, el ser asequibles a cualquiera pudiendo lograr una gran difusión, se convierte también en su debilidad: la falta de credibilidad.

Reciente está el caso de una vinoteca de Ribadeo, donde se cobró por descorchar una botella, un servicio que aparece estipulado en la carta y que se aplica a quienes adquieren una botella en la tienda del local y después deciden abrila y beberla en el mismo. El caso suscitó numerosos comentarios y opiniones en las redes sociales.

En esta coyuntura, son muchos los hosteleros que, ante casos de quejas y conscientes del daño que les hacen, se deciden a contestar. Otros, los más, no entran en liza.

Desde la OMIC de Foz, apuntan: «Sobre a hostalería hai alguna queixa. Eu o que vexo é que hai que tratar de buscar a maior profesionalidade no persoal que traballa de cara ao público, e tamén que o cliente a veces abusa do persoal da hostalería, vexo que hai quen trata de aproveitar a circunstancia do veraneo. Hai de todo: xente moi concienciada dos seus dereitos, polo que cada vez reclámase mais, e xente que reinvidica uns dereitos que... en fin. Tamén ás veces chégase a un conflito que parece unha simpleza, por unha tontería. E hai xente que come a metade do prato e despois di que está malo, e non queren pagar a factura. Honestamente, penso eu que, se está malo, xa o deixas ao principio, non pola metade. E outra cousa, na que insisto sempre: os hostaleiros teñen a obriga de dispor de follas de reclamacións. Hai quen non as ten, e iso implica unha sanción administrativa».

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