Foz reivindica su leyenda y se volcó recreando el milagro de san Gonzalo

La villa es una fiesta celebrando la derrota de las huestes normandas en Tupide


foz / la voz

En la dársena de Foz, del maletero del coche un joven sacaba un casco con dos grandes cuernos, un cinturón con vaina y una espada, mientras atropelladamente se vestía una túnica y calzaba cubrebotas. «¡Acabo de ver a un vikingo!». Los ojos como platos de un niño que lo observaba evidenciaban su asombro. Había sido prevenido: «Vamos a una fiesta normanda, a Foz», pero fue en vano. Su sorpresa inocente explica el magnetismo de las fiestas de recreación histórica, su éxito y proliferación. La de Foz, la normanda, sin ser veterana está entre las consolidadas. Son siete años reivindicando su leyenda, la del Bispo Santo, san Gonzalo, agrandándola con el pueblo volcado en la representación de un episodio que los focenses maman desde la cuna, escuchando por boca de padres, madres o abuelos cómo con cada golpe del báculo en la tierra el santo hundía, uno tras otro, los drakkar que se aproximaban a la costa. Hermosa leyenda.

Ayer el día acompañaba. La ría focense lucía espléndida, cristalina, como un plato, reflejando los destellos del sol que, limpio, no llegaba a quemar. Sobre la una y media de la tarde el público se agolpaba en el entorno de la playa de Tupide y el espigón, hasta el viejo faro inactivo desde hace muchos años. A Rapadoira se quedaba prácticamente vacía. Todos acudían a ver el espectáculo. Había gente. Mucha gente, pero probablemente menos que en las fiestas normandas de agosto, este año retrasada al primer fin de semana de septiembre para cuadrar la marea. Se aproximaban los normandos a Foz y con La Cabalgata de las Valkirias de Richard Wagner ¡cómo no! sonando por megafonía comenzaba la representación de la leyenda, sin duda, el momento estelar de la fiesta que se inició el viernes y hoy concluye.

La batalla

«Se temos que loitar, loitaremos». En la playa, los lugareños focenses, campesinos en su mayoría, pertrechados con piedras y aperos de labranza, hacían grupo para enfrentarse a los escudos y espadas de las huestes vikingas. «¡Vos o quixéstedes. ¡Por Odín!, Que soe o corno», les replicaron los sanguinarios visitantes. Al soplarlo, por el mar se asomaron los «lóstregos de Odín», seis embarcaciones con un nutrido gruño de invasores que desembarcaron en la playa, haciendo frente con el resto de vikingos. La batalla estaba servida. Los focenses los recibieron con una lluvia de piedras, que los envalentonó al extremo de que ganaron la batalla. Una victoria efímera, vana, porque a la avanzadilla de drakkars iban a seguir centenares más. Foz estaba perdido. Pero en esto apareció el aclamado san Gonzalo, que acudió desde San Martiño. Bajo palio, báculo en mano su fervor y fe pudo más, echando a pique cada barco con cada golpeo de su báculo.

La historia se hizo leyenda

Así, con este y otros milagros, don Gonzalo se convirtió en San Gonzalo; el Alto da Grela, en Bispo Santo, y allá por el siglo XI la historia se hizo leyenda.

En la playa de Tupide se retiraban los restos de la batalla. Los barcos vikingos se despedían iniciando el regreso, jaleados por los espectadores tras su justa y bien encajada derrota. Tocaba festejar la victoria como solo saben -decían- las gentes de Foz. Y sonó la gaita y el pandeiro. Por delante quedaba todo un sábado y un domingo repletos de actividades, para saborear la victoria y seguir engrandeciendo la épica leyenda del Bispo Santo.

Desembarco infantil y liga de combates vikingos

Ayer Foz fue una fiesta. Tomado por centenares de personas vestidas de normandos o de campesinos del medievo, con focenses y visitantes de todas las edades involucrados en la celebración, la zona portuaria fue el epicentro de la diversión.

Los actos siguen hoy. A las 11.00 horas se iniciará una nueva jornada del mercado y se reanudarán los talleres de actividades en el campamento normando. De 12.30 a 13.00 horas se disputará la liga de combate vikingo, en el campamento. Ya por la tarde, proseguirán los atelleres y actividades de la vida normanda, también en el campamento, y allí mismo, a las 17.30 horas, se iniciará el desembarco infantil. La orngaización, la Asociación Desembarco Normando, informa que «proporcionaranse armas inofensivas para a representación. Se queren fabricar as súas propias armas na casa, poden facelo, sempre e cando sexa con materiais, tales como cartón, espuma ou amaflex». A continuación habrá juegos populares para los más pequeños, en el recinto de la explanada portuaria. Y por último, se procederá con la entrega de premios.

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