«Es bonito soñar y que una primera película vaya tan lejos»

El director de cine Salvador Calvo presenta en Ribadeo su primer largometraje, «1898. Los últimos de Filipinas»


RIBADEO / LA VOZ

Salvador Calvo, director de cine, presentará mañana en Ribadeo su primer largometraje con el que también cuenta con opciones para dar el gran salto hacia los Óscar ni más ni menos. 1898. Los últimos de Filipinas es la película que se proyectará y cuyas curiosidades así como anécdotas del rodaje serán contadas en primera persona al público. La más importante es que ha sido una de las tres preseleccionadas por la Academia del Cine para representar a España en la gala número 90, en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa. Todo un hito ya en la trayectoria de Salvador Calvo, más ligada al mundo televisivo y a series, miniseries y telefilmes como El padre de Caín, Niños robados, Motivos personales o Paquirri. Con el largometraje fue nominado a un Goya.

-¿Tiene ya recuerdos previos en Galicia, antes de Ribadeo?

-En Galicia tengo amigos. Suelo ir a Valdoviño. Conozco también, porque allí estuve rodando, Vigo. Y Santiago, y Pontevedra. Pero en Lugo, concretamente, no he estado. Soy muy fan de Galicia. Me encanta todo, la gastronomía, las playas, el clima pese a que haya gente a la que no le guste... Es verdad que se está estupendamente y con este verano de calor horrible me parece una maravilla poder ir a Ribadeo.

-Quién sabe si se gesta por aquí un próximo largometraje. As Catedrais, sin ir más lejos, ya ha sido escena de películas y anuncios. No lo descarte.

-Me han dicho que hay una lista de espera tremenda para ir. Yo recuerdo alguna película que se ha rodado por ahí y el paisaje era increíble.

-¿Y si le invitan a rodar ahí?

-No me importaría nada rodar ahí. Aparte, que se come estupendamente. A los que nos gusta la buena comida, el norte tiene eso y en concreto Galicia, el marisco...

-¡Primer largometraje y ya una posible vía hacia los Óscar!

-Sí, es una pasada. Uno no se espera ni mucho menos con su primer largo haber conseguido tantas cosas, ya en la fiesta de los Goya, cuatro nominaciones a los premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, nominada a la Mejor Película en los Forqué, premio mejores actores en los Premios de la Unión de Actores... Ha sido todo a una velocidad de vértigo porque con la película teníamos la duda de si esperar un año para poder ir a festivales grandes. Pero ya en el montaje nos decían ‘es el momento, ahora’. Sacrificamos esa vida de festivales de la película a cambio de decir ‘aprovechamos el momento y la sacamos ya’. Yo creo que no se equivocaron.

-Llegó en el momento justo.

-Ha costado llegar pero la verdad es que también, gracias a mi experiencia en televisión, mi ópera prima no es una obra pequeña, es una película grande. De otra manera, si no hubiera tenido esa experiencia en televisión, no hubiera podido afrontar una película de esa envergadura.

-Como director, ¿Qué clásico le hubiese gustado dirigir?

-(Sonríe) Ciudadano Kane de Orson Welles no hubiera estado mal o Vértigo de Hitchcock o Apocalipsis Now de Francis Ford Coppolla... Son películas de las que dices, ‘¡qué envidia poder hacer eso!’. Directores grandes hay también en España. Soy amigo de Alejandro Amenábar y para mí es uno de los grandes de aquí. Probablemente no tenga mucho que envidiar con muchos directores americanos o ingleses.

-Recuerde que el martes tiene una cita con su público y en Ribadeo. No lo olvide.

-En esos encuentros el espectador te cuenta lo que ha vivido. Es un diálogo. Aprendo de lo que la gente ha captado o sentido. Confío en que la película tenga posibilidades de cara a los Óscar. Es bonito soñar y que mi primera película vaya tan lejos.

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