Orígenes de una fiesta cultural


Dónde hay islas surgen historias de sirenas y lo que se conoce hoy como San Cibrao, era Islas San Cyprianus, con un asentamiento Celta en el Castro de la Atalaya, por tanto muy pendiente de lo que transcurría por la mar, ya que por tierra el aislamiento fue total hasta tiempos muy próximos.

En el verano de 1985 y tal como recogen prensa y acta de la comisión de fiestas para la celebración del Carmen, el 31 de agosto por la noche, en la plaza frente al grupo escolar fundado en julio de 1931, se celebra el final del verano con la escenificación de un viejo mito local que recuerda a una sirena habitante en Os Farillóns, sin duda el archipiélago -Trileucos- más carismático para la Cofradía-Pósito de pescadores del Puerto de San Ciprián-fundado en 1929-. Se hace para despedir a los veraneantes. Un cortejo de meigas transportarán hasta la playa de La Concha y desde ahí a la plaza, una recreación de Maruxaina, para concluir con una queimada que «purificara de los espíritus malvados», así se expresaba el presidente Ramón Díaz López y de la que formaron parte: Mario Antuña, Antonio López «Tauta», Alfredo Fernández, José Manuel González «Virutas», José María Basanta, Alberto Pillado «Beto», Angelito Fernández y Fran Martínez, así como las colaboradoras Eduarda Franco y Manola Mosquera. Contaron con un presupuesto, sobrante del Carmen, de 180.541 pesetas.

Pero hay un momento previo. Con motivo de las fiestas patronales El Carmen de San Ciprián 1958, dos mozos estudiantes de derecho y medicina que forman parte de la comisión organizadora, -Modesto Rivera Franco y Julio López Roibal. se les ocurre rendirle culto a La Maruxaina con una romería en La Atalaya, para que acudan las gentes del pueblo y los veraneantes, avistando, entre sardinas y empanadas, desde tal lugar a la sirena de La Sombriza en Os Farillóns. De tal hecho pongo por testigos a los miembros del grupo «Brisas do Landro» que habían tenido zapatería en las proximidades de la plaza del Lugar, así como al propio poeta popular Xosé Murados que les dedica uno de aquellos poemarios suyos. A raíz de tal coocurrencia, José Manuel López Roibal, estudiante de medicina y artista plástico le dedica a La Maruxaina la primera obra-cartel. Se trata de un óleo dónde recrea la cabeza de una mujer al estilo Medusa de Perseo y la Medusa, con una clara influencia daliniana y movimiento hippie, mientras las almas de los marinos capturados por las sirenas forman la atmósfera de la obra figurativa.

En 1986 se constituye una Comisión de festejos veraniegos con amplia representación de: CIT, asociación de vecinos «Cruz da Venta», sociedad cultural «Anduriña», Club Deportivo San Ciprián, Asociación de viudas, siendo su presidente José Manuel Gómez Pita y secretario-tesorero Salustiano Vázquez Rodríguez. Será la primera vez que se fije el primer sábado de agosto -día 2- para La Maruxaina, y será con una hermosa dama -Ana Abad Fra- quien dará vida a la nereida.

Con el tiempo algunos auténticos maruxainos se nos han ido. Jesús Murados, el primer presidente de la asociación «amigos da Maruxaina», y este año Quique Guerra, artista mindoniense con estudio en La Atalaya, que fue quien esculpió la imagen de la sirena. A ellos, dedico una estrofa del poema La Sirena del Norte, creación de Pastor Díaz. Más felices del norte las regiones/ Aún tienen su cantora/ Que no siempre de crudos aquilones/Domina allí la furia bramadora.

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