Aún sobreviven náufragos de la tragedia que recuerda la gran cruz de San Román

Pilar Jiménez relata un naufragio en el que se salvaron cuatro de los ocho tripulantes; tres siguen con vida


VIVEIRO / LA VOZ

Ayer se cumplieron 60 años del hundimiento del «Drácula» en aguas de la Ría de Viveiro. Una tragedia que dejó cuatro víctimas y que recuerda la gran cruz junto a la playa vicedense de San Román. A Pilar Jiménez Sánchez no le hace falta visitarla para volver a ver a una niña de 17 años escapando a nado de aquel balandro que se hundía.

La madrileña, que veranea con su familia en A Mariña desde hace 64 cursos, estuvo entre los cuatro supervivientes de aquella tripulación compuesta por ocho personas -siete veraneantes y un marinero local-. Nunca olvidará la tarde del 5 de agosto de 1957. «Hacía un día buenísima, y salimos de la playa de Covas para dar una vuelta en el balandro». Sin embargo, una racha de viento, relata, volcó la vela.

«Serían las seis y media, y el marinero nos pedía que nos quedásemos sentados en la quilla porque nos vería alguna bonitera de vuelta. No fue así, y además cambió el viento y nos llevaba más afuera. Contra sus indicaciones, Carmen García Valcárcel y yo decidimos irnos a nado sin decir nada. Fueron más de cuatro horas sin saber a donde íbamos, sin ver tierra, pero acabamos en la playa de San Román», explica.

Ya allí pidieron ayuda en Fanego: «Entonces era un bar pequeñito, y ese señor nos llevó a por la lancha del práctico. Pero la marea estaba baja y no podía salir». Así que se fueron a Celeiro y consiguieron quien las llevase en busca del balandro. «Apareció la pareja de novios, Margarita Pérez de Zabalza y Carlos Álvarez, pero no el resto», relata. Volvieron a Covas, «rendidos», hacia las 4.30 de la mañana. Y a las siete apareció el balandro en Estaca de Bares.

No así los cuerpos: «Buscaron hasta con helicópteros, pero solo encontraron el cuerpo de otra chica, porque murió de un ataque al corazón y flotaba, los otros tres nunca».

Pilar aún visita Viveiro cada verano, tras una historia que «difícil de superar, pero que te enseña mucho». Lo hace junto a su familia; dos hijas y yernos y cinco nietos. Perdió a su marido a los 35 años, y también a un hijo en un accidente de tráfico.

De los cuatro supervivientes, aún viven tres. Carlos falleció hace una década, pero su mujer, Margarita, también regresa con frecuencia a A Mariña. No Marta García, en una residencia, enferma de alzhéimer.

«Cuatro ahogados, al naufragar un balandro ante Vivero Iba ocupado por 7 veraneantes y un marinero Dos señoritas lograron llegar a la costa nadando durante cuatro horas»

En su edición del 7 de agosto de 1957, La Voz de Galicia se hacía eco en su primera plana del hundimiento del balandro deportivo «Drácula», que dejó cuatro víctimas. «Cuendo se encontraba a cinco millas de la costa, a la altura de la Isla Coelleira, hacia las 7,15 horas de la tarde del día 5 de agosto, zozobró dicha emarcación al parecer fruto del peso que llevaba a bordo. La confusión fue enorme», relató entonces este periódico.

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