La dictadura de Machado expulsó de Cuba a nueve anarquistas mariñanos

Colaboraron en la creación de partidos de izquierda, laicos y republicanos; en fundar sindicatos, sociedades, etcétera


Entre el siglo XIX y el XX, la pasión por libertad en Cuba era más fuerte que todas las cadenas. El anarquismo tenía gran influencia entre los trabajadores tras abolirse la esclavitud en 1886. A los gobiernos de la oligarquía no les quedó más remedio, si querían conservar sus privilegios, que reprimir a inmigrantes «de ideas raras». Sobre todo entre 1924 y 1933, durante el gobierno del dictador Gerardo Machado. En ese periodo, cientos de anarquistas fueron expulsados del país. Un elevado porcentaje de ellos era de Galicia. De A Mariña fueron deportados nueve: de Viveiro, Ourol, Barreiros, O Valadouro, Lourenzá, Xove, Foz (2) y Ribadeo.

Retornados a la comarca, fueron unos de los que dieron forma a lo que Núñez Seixas llamó «a interacción Galicia-América na política local». Colaboraron en la creación de partidos de izquierda, laicos y republicanos; en fundar sindicatos, sociedades y ligas agrarias; en «difundir la luz y rematar con las tinieblas en las que se mueven los caciques», como decía El Agricultor, de Riotorto; o en introducir nuevos hábitos y modos de articular la sociedad civil para darle nuevas formas de participación en la vida pública.

Todos, como destaca el historiador Eliseo Fernández, eran militantes sindicales. De Viveiro era Ramón Oroza Ruibal, panadero, expulsado en octubre de 1917, un año antes de serlo José Pernas Martínez, de Ourol, y Antonio Iglesias García, de Barreiros.

Prófugos de O Valadouro

En julio de 1919 fue desterrado, por anarquista, Eduardo Eijo Goas, de Santa Cruz de O Valadouro. Antes, ya había sido declarado prófugo en España _según publica el 2 de agosto de 1908 el Correo de Galicia de Buenos Aires_ junto a los también valadourenses Ramón Sampayo Piñeiro, Ramón Fernández Orol, Manuel Paz Pérez, José Cuba Ramos, José Orol Rodríguez, José Lestao Sánchez, Julio Orol Argudín, Manuel Romero Fernández, Manuel García Lorenzo, Cipriano Orol Ben, José Mandía Reigosa y Ramón Orol Pedreira.

También en 1919 fue repatriado David Díaz Rodríguez, de Vilanova de Lourenzá. A su regreso, vivió en A Coruña, participó en la creación de Juventud Libertaria y dirigió La Voz del Obrero. En la 2ª República, vivía en Bélmez y Peñarroya (Córdoba) y educaba a hijos de jornaleros.

A partir de 1924, los repatriados se incrementaron. Entre ellos, José Meitín Aguiar, de Xove, y Luis Barcia, oriundo de Ribadeo, figura del anarquismo en Cuba y Estados Unidos y personalidad notable en el apoyo del movimiento obrero al independentismo cubano.

Barcia dirigía en Nueva York en 1891 El Despertar «periódico dedicado a la defensa de los trabajadores» y colaboraba con Martí, el padre de la independencia cubana. En Cuba fundó El Nuevo Ideal y fue firme baluarte del nuevo separatismo respecto de los Estados Unidos.

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Eliseo Fernández destaca que todos eran militantes sindicales

El focense que se levantó contra Primo de Rivera

Otros dos anarquistas expulsados de Cuba eran de Foz. Uno, Manuel Camba Costa, O Bernizador, promovió la creación de fuerzas de izquierda en la villa, fue represaliado tras la Guerra y hubo de exiliarse a Brasil, en vista de que su vida corría peligro tras caer Enriqueta Otero, maestra y guerrillera antifranquista, y la dirección del PCE de Lugo en 1947.

El otro exiliado focense fue José Antonio Vázquez Bouzas. A su regreso de Cuba, formó parte del grupo de 42 anarquistas armados que, en la noche del 7 de noviembre de 1924, al mando de Bonifacio Mazarredo, atravesó la frontera desde San Juan de Luz (Francia) hacia Vera de Bidasoa (España) para intentar una asonada contra la Dictadura de Primo de Rivera.

Un alguacil que los vio creyó que eran contrabandistas y avisó a una pareja de la Guardia Civil. En el tiroteo murieron dos guardias y un anarquista. Tras la desbandada que se produjo, a la mañana siguiente, la Benemérita mató a otro y detuvo a una veintena de ellos.

Pocos días después, el 14 de noviembre, se celebró un Consejo de Guerra contra cuatro miembros del grupo: Pablo Martín Sánchez, de 25 años, de Baracaldo; Enrique Gil Galaz; Julián Santillán Rodríguez, de Quintanilla de la Mata (Burgos), ex guardia civil; y José Antonio Vázquez Bouzas, que había trabajado como Ajustador en Bilbao y emigrado a Cuba, y que entonces tenía 29 años y era de Foz, como constata la sentencia.

El Tribunal decretó penas de muerte para los tres primeros y 6 años de prisión mayor para el focense al no haberse podido probar que disparara contra los guardias aunque «es indudable que estuvo presente en el encuentro», dice el fallo. Eliseo Fernández señala que en 1930 Vázquez Bouzas vivía en San Miguel de los Reyes (Valencia).

Un 20% gallegos

Varios estudiosos consideran que el número de anarquistas deportados de Cuba en la época de Machado sobrepasó los mil.

De ellos el 30% eran catalanes, el 20% gallegos, un 13% asturianos y un 9% andaluces. Otras comunidades tenían porcentajes menores.

Rego organizó en Espasante el sindicato de marineros y en Cuba el Partido Comunista

Los gallegos en Cuba no sólo militaron en sindicatos anarquistas. Nombres como los de Manuel Porto Dapena, Claudio Bouzón o los mariñanos Xosé Rego y Alfredo Baltar son toda una referencia en su sindicalismo de signo marxista.

Baltar nació en Negradas (Viveiro) en 1900. Emigró a Cuba a los 17 años y fue secretario de la Unión de Dependientes del Café. Regresó a España en 1930 y dos años después marchó a la Argentina donde fue dirigente de la Confederación General del Trabajo (CGT) y secretario general de la Federación de Sociedades Gallegas.

Por su parte, Rego, nacido en Devesos (Ortigueira) en 1887, emigró a los 13 años. A los 17 era activo participante en las grandes huelgas que sacudían al país. En 1921 fundó la Federación Obrera de La Habana y en 1923 el Partido Comunista de Cuba.

En la lucha contra Machado tuvo una destacada participación, por lo que fue expulsado de la isla en 1931 y regresó a Ortigueira. En los dos años que permaneció en Galicia organizó sindicatos marineros, sobre todo el de Espasante.

Cuando Machado fue derrocado volvió a Cuba y se reincorporó a la lucha contra Batista. Otro ilustre ortegano -Pancho Pego Pita, dueño de Partagás- lo acogió en esa empresa, en la que permaneció el resto de su vida. Apoyó a los republicanos españoles y tras el triunfo de Fidel fue administrador de la fábrica de tabacos de la Sociedad de Amistad Cubano Española creada en 1961 en el intervenido Centro Gallego.

Murió en 1976 a los 92 años, tras 51 de militancia en el Partido Comunista. Raúl Castro presidió la comitiva que lo enterró en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias…

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