Rey Balbís, de San Cibrao a Cuba pasando por la guerra, la cárcel y la guerrilla

MARTÍN FERNÁNDEZ VIVEIRO / LA VOZ

A MARIÑA

ARCHIVO DE MARTÍN FERNÁNDEZ

Su maestro Don Camilo influyó en su activismo social

18 jul 2017 . Actualizado a las 11:02 h.

A principios del siglo XX miles de gallegos emigraron a Cuba para encontrar mejor vida y un futuro distinto. El capitalismo ofrecía grandes expectativas y oportunidades. Sesenta años después, tras la victoria de Fidel, otros gallegos _menores en número pero no en ilusión_ también viajaron allí. Esperaban ver realizados sus sueños socialistas, revolucionarios, igualitarios… Eran los guerrilleros antifranquistas, los exiliados, los derrotados...

Uno de ellos era de San Cibrao (Cervo). Se llamaba Francisco Rey Balbís y había nacido el 19 de marzo de 1917. Su padre, Benigno Rey Infante, era un patrón de barco de ideas progresistas y anarquistas. Y su madre, María Balbís Franco, se dedicaba a la casa, a la labranza, al trabajo… Tuvieron once hijos pero solo cuatro llegaron a adultos.

Su infancia transcurrió en San Cibrao, en la playa, en la escuela, ayudando a su madre…. Hasta que, a los 9 años, la familia se trasladó a Gandarío (Bergondo), cerca de Sada. Francisco acudió a la escuela hasta que pudo trabajar. Era ayudante de ferreiro y por las noches acudía a la parroquia de Ouces, a las clases nocturnas de Don Camilo, un prototipo de maestro de la República.

Su influencia _y la de un hogar en el que era habitual aportar dinero a colectas en favor de la Unión Soviética_ lo introdujo en el activismo social y en círculos políticos y sindicales. En los años 30 Sada bullía de fervor republicano. Ramón Suárez Picallo era diputado por la emigración y denunciaba las duras condiciones de vida de los marineros.

Pero el 18 de julio de 1936 todo cambió. Empezaron los tiros, los paseos y Juan Antonio, hermano del diputado, secretario de la CNT local, apareció asesinado. En ese marco, citaron a Rey Balbís para incorporarse al frente de Teruel con los sublevados. Pero pronto desertó y pasó a la zona republicana.

Jefe de la IV Agrupación

Perdió la guerra. No pudo escapar a Francia y anduvo huido hasta que logró llegar a Galicia. No le quedó otra que entregarse. Lo condenaron a 30 años de cárcel. En 1945 consiguió la libertad condicional, se hizo viajante y pasó a la clandestinidad con el nombre de Moncho, el de su más querido hermano fallecido a corta edad.

Por esos años, el Partido Comunista de España (PCE) había enviado a Galicia al orensano Gómez Gayoso para reconstruir el partido y organizar la guerrilla. Rey Balbís colaboró con él y con Antonio Seoane y crearon varios grupos que operaron por el norte de A Coruña y Lugo.

Todos ellos estaban dirigidos por Marcelino Rodríguez Fernández, Marrofer, un comunista asturiano que _según el periodista Javier Rivera_ había dado clases particulares en Celeiro antes de echarse al monte. Marrofer cayó en Betanzos en 1946 y su sucesor, Manuel Ponte, al año siguiente. Y fue entonces cuando Rey Balbís, Moncho, fue designado Jefe de la IV Agrupación de Guerrilleros de Galicia.