Armadores lamentan las dificultades para encontrar tripulantes en la pesca

Achacan a los requisitos de formación la falta de personal en una «profesión digna»


viveiro / la voz

No es un problema nuevo, pero sigue sin solución, pese a las repetidas quejas y reivindicaciones. En un malestar compartido por la mayoría de armadores, desde Celeiro alzan la voz lamentándose, otra vez más, por las dificultades para encontrar tripulantes para la pesca, desde titulados de puente y de máquinas hasta marineros. Anticipándose a quienes les reprochan que salarios y condiciones laborales echan para atrás a posibles aspirantes a trabajar en pesqueros, sostienen que es una «profesión digna», con sueldos «notablemente máis altos» que los de categorías similares en tierra y condiciones «que melloraron».

Para los empresarios, escasean los tripulantes por los requisitos de formación que se les exigen para ser marinero o mando en un pesquero. Eugenio Regal, armador del Anxuela y del Brisca, se explica con dos ejemplos.

Uno, patrón de altura titulado, trabaja de marinero porque acabó sus estudios en una de las escuelas oficiales, pero necesita completar su formación con cursos de sistema mundial de socorro, sanidad avanzada y salvamento y contraincendios, «que non se imparten nas escolas». Como «nos hai en centros públicos, fanlle falta case 3.000 euros», dice Eugenio Regal.

Otro joven con formación básica como marinero, pero sin días de mar suficientes en los últimos meses, cuando quiso enrolarse tuvo que renovar el curso, «pagando, claro», porque le había caducado. «Esixen moitísimo para ir ao mar pescar e, por se fora pouco, hai que renovar cada tempo as titulacións, é indignante», lamenta Eugenio Regal.

«Antes tiña moita máis facilidade quen quería vir ao mar, pero hoxe é lamentable, por titulacións, cursiños.... Non se pode complicar tantísimo o acceso ao sector primario porque, por exemplo, para ser capitán de pesca, entre escola e días de mar, fai falta tanto tempo como para que un médico aprobe o MIR; é unha barbaridade, a ninguén se lle ocurre botar seis anos para mandar un barco», explica José Pino, capitán del Pino Ladra. Afirma que actualmente «cambiaron as condicións laborais, as condicións sociais, a habitabilidade dos barcos, a comodidade...», a lo que añade que en la pesca «gáñase pasta, e non tan dura nin como se dice nin como se pinta».

Según Eugenio Regal, un marinero de un barco de Gran Sol cobra ahora «entre 25.000 e 30.000 euros ao ano». Según José Pino, en la flota de litoral «un mariñeiro gaña máis que un inxenieiro recén saído da universidade», en torno a 1.200 euros al mes.

 

 

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