O Costal de Ribadeo, un bosque y una granja ecológica en lugar de 400 chalés

Un ejecutivo madrileño adquiere 23 hectáreas donde Mahía iba a hacer una urbanización


RIBADEO / LA VOZ

De lugar para una urbanización de entre 300 y 400 chalés a un bosque atlántico y una granja ecológica sostenible, un espacio único con un proyecto que ha merecido elogios de la Xunta por la apuesta por conservar y valorizar un entorno natural privilegiado en lugar de edificar adosados. Será la obra que está ejecutando y que dejará para Ribadeo y los ribadenses un ejecutivo y empresario madrileño que ha adquirido casi 23 hectáreas en O Costal, en la franja de ribera en las afueras de Ribadeo, un balcón a la ría de unos tres kilómetros de frente, aproximadamente desde la Casa das Algas hasta las inmediaciones del paseo das Aceñas. Una actuación que, por sus dimensiones y características, cambiará -ya lo está haciendo? la fachada de Ribadeo.

El porqué de este proyecto hay que buscarlo en el impacto que desde el primer momento Ribadeo causó en el ejecutivo madrileño, que comenzó a conocer la villa por su amistad con la familia Calvo-Sotelo. Fue el expresidente, Leopoldo, quien le transmitió e inoculó la devoción y pasión que él tenía por Ribadeo.

Tras barajar varias posibilidades se presentó la oportunidad de O Costal y en 2014 adquirió la finca donde iba a ejecutar Mahía una promoción, y otras del Costal original, hasta sumar casi 23 hectáreas de terreno.

El proyecto de Mahía es historia. En 2005, al calor del bum urbanístico, promovió transformar O Costal, un gran eucaliptal, en un área residencial con entre 300 y 400 chalés. El convenio urbanístico se aprobó en pleno con los votos del PSOE, la abstención del PP y el voto en contra del BNG ?entonces socio de gobierno del PSOE, lo que abrió una crisis en el bipartito?. Para llevar a cabo el proyecto se precisaba que el suelo forestal se calificase como urbano consolidado, pero en el avance del nuevo PXOM, ya con el BNG en la alcaldía, no se incluyó este suelo urbanizable. Mahía presentó una demanda reclamando al Concello una indemnización de 15 millones de euros, que perdió.

El futuro que espera a O Costal es muy diferente, en la idea de recuperar el viejo esplendor de la primera gran finca rústica que linda con el casco de Ribadeo, cuando era una zona dedicada a cultivos y crianza de ganado. Con el proyecto ya en marcha comienza a intuirse lo que dará de si. La rehabilitación integral de O Costal consiste en la eliminación de plantas y árboles foráneos, la replantación con especies autóctonas y la creación de una zona de prado para sostener una granja ecológica.

Erradicar acacias y eucaliptos

Son tres proyectos en uno que se empezaron a ejecutar el año pasado, con la eliminación de las especies invasoras que habían colonizado O Costal, principalmente acacia negra y eucaliptos. Al tiempo, se inició la plantación. La primera fase, con unos 1.500 árboles, se llevó a cabo el invierno pasado. La segunda se hará el próximo invierno, con no menos de otros 1.500 árboles. El bosque y sotobosque ocupará un tercio de la finca, unos 70.000 metros cuadrados. Después se creará una zona de jardines y de cultivo para el ganado alrededor de la vivienda existente, que será rehabilitada como residencia estable del nuevo propietario de O Costal. Y el tercer proyecto consiste en acondicionar el resto del terreno como prado para el ganado, donde también se crearán pequeños bosquetes como refugios naturales.

La inversión está siendo importante porque los árboles que se están plantando están ya en fase de crecimiento, buscando que O Costal se muestre en plenitud en muy pocos años.

El proyecto, en una zona como O Costal, supeditada a estrictos protocolos y normas de protección, se ha medido al detalle y concebido conforme a exigentes criterios ecológicos. Por ejemplo, el sotobosque se creará con un total de 14.336 plantas: 2.168 arbustos caducos; 1.194 arbustos perennes; 7.130 bulbos; 597 helechos; 620 plantas herbáceas perennes; 1.493 trepadoras y tapizantes, y 1.164 herbáceas.

La zona de crianza de ganado estará vallada, pero el resto estará abierta y los senderos y viales serán transitables. Porque lo que busca el nuevo propietario es tener una finca llena de vida, un jardín que provoque el orgullo de los ribadenses y que en algún sentido sea su contribución con Ribadeo. Y también su futura casa. La que está rehabilitando: «Esa será mi casa. Por supuesto», señala, sin dudar.

El objetivo es que el próximo verano la rehabilitación integral de O Costal sea una realidad.

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