Gallegos con el árbol genealógico en América

Quién siendo gallego no tiene una parte de su árbol genealógico en América? ¿Quién no ha recibido noticias de un familiar, casi olvidado, que forma parte de esa historia tan gallega de la emigración?


Quién siendo gallego no tiene una parte de su árbol genealógico en América? ¿Quién no ha recibido noticias de un familiar, casi olvidado, que forma parte de esa historia tan gallega de la emigración?

Hacer las Américas fue tanto como saltar, con la mar de por medio, de la miseria al país de Jauja, a lo que contribuyen los que se fueron antes, que por dignidad ocultan las penalidades y exageran las bondades en el nuevo mundo. Añado que la emigración es gran negocio para las compañías navieras, pero también la válvula de escape demográfica y social para un pueblo-el gallego- resignado con la pobreza y la desigualdad, debidamente adoctrinado o amaestrado por la Iglesia, incapaz de revolverse contra el sistema de caciques. El gallego no hace la revolución, hace la maleta.

Soy nieto de gallego-judío y de italiana judía que se conocen en Rosario, provincia de Santa Fé. Se casaron y tuvieron una amplia descendencia. Pero mi abuelo echaba de menos su Galicia. Regresó a la parroquia de Santa María de Tamallancos del concello de Vilamarín. Sus hijos estudian carreras universitarias en Compostela. Nace mi padre. Mi abuelo llega a ser Alcalde de Ourense, presiente del Colegio de Médicos de tal provincia. Mi abuela distrae su nostalgia Italo-argentina tocando el piano. 

Sobrino de un sancipriánes

Soy sobrino de un sanciprianés- casi mi padre- que con 17 años, y una vez formalizada la documentación, toma un vapor para aquel Buenos Aires del Caminito en el barrio de Boca. Ha querido salir del pueblo y conocer aquellas calles de la ciudad porteña dónde triunfa el tango y dónde a esos españoles los conocen como «gallegos». Soy gallego y mariñano. Ahora a través de las redes sociales mantengo contacto diario con esa numerosa familia argentina, comprometida con la democracia y perseguida por las dictaduras militares. Mis primos han ocupado altas magistraturas en la organización político social del país que nos ha dado gentes como Borges, Piazzola, Fangio, Che Guevara, Papa Francisco, Alfonsina Storni; Mercedes Sosa... Uno de los edificios más emblemáticos en Buenos Aires es el Centro Gallego. que se reviste con el duelo aquel 7 de enero de 1950 cuando fallece en la capital bonaerense nuestro inolvidable autor de «Os vellos non deben namorarse», el doctor Castelao. Entre 1885 y 1930 más de 900.000 gallegos toman un vapor para América, sobre todo desde A Coruña y Vigo. Las condiciones del viaje suelen ser infames. En 1900 más del 62 % de la población gallega era analfabeta. Serán nuestros emigrantes los promotores de grupos escolares, como una fórmula solidaria para que se les recuerde.

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