«Cuando no se sabe si lloverá o no, lo peor es decidir si sale una procesión»

La Semana Santa de Viveiro procura «salvaguardar el patrimonio del pueblo»


viveiro / la voz

Aparte del trabajo y de la participación de «moitos centos» de viveirenses, sacar quince procesiones en ocho días cuando comienza la primavera no solo depende de la voluntad de todos los que hacen realidad la Semana Santa de Viveiro. La lluvia es el principal obstáculo para los momentos de mayor esplendor de una celebración religiosa que convive sin estridencias con la diversión de los miles de personas que llenan la ciudad. Muchos acuden exprofeso para ver las procesiones, pero no siempre es posible. «Si llueve está claro, pero cuando no se sabe si lloverá o no, cuando hay incertidumbre, lo peor es decidir si sale una procesión o no», explica José Veiga en el Foro de La Voz de A Mariña.

«Es muy complicado para todos, porque se moja todo, y ya hemos vivido la experiencia de salir y tener que dar vuelta», añade el presidente de la Xunta de Cofradías. Cuando la lluvia estropea todo el trabajo que hay detrás de cada una de las procesiones, «es horrible, una impotencia con la que nos cae la moral a los pies», añade Mari Carmen López, la portavoz de la entidad que agrupa a las ocho hermandades de la Semana Santa de Viveiro.

José Luis Couceiro, vicepresidente de ese colectivo, explica la razón última que prevalece: «El patrimonio de la imaginería de la Semana Santa es de todo el pueblo, no de las directivas de las cofradías, y no podemos andar jugando con eso. Salvaguardarlo está por encima de todo».

La última palabra

¿Quién decide si una procesión sale a la calle? A esa pregunta que tantas veces se han hecho muchos de los miles de turistas que han acudido a la Semana de la Pasión viveirense responde el presidente de la Xunta de Cofradías. La entidad que coordina la celebración «no se mete para nada, los presidentes de las cofradías que están implicadas en cada procesión son los que tienen la última palabra, los que toman una decisión que es el peor momento del año, para todos».

Las previsiones meteorológicas «se notan muchísimo» en la afluencia de visitantes a la Semana Santa viveirense. «Si indican que el tiempo es bueno, tenemos muchísima más gente, que viene en el día, desde el interior de la provincia, desde Ourense, desde A Coruña, de las Rías Baixas, de Asturias...», cuenta José Veiga.

«Sí hay quejas por la señalización, pero con mejores comunicaciones, no cabríamos»

La Semana Santa de Viveiro está plenamente consolidada como un imán turístico, pese a las deficientes vías de comunicación, porque a Viveiro sigue llegándose por carreteras secundarias y las autovías le quedan lejos. Días después de que el Concello acordase reiterar al Ministerio de Fomento que señalice las salidas hacia el municipio en las autovías más próximas, la A-8 y la A-6, el presidente de la Xunta de Cofradías reconoce que «sí que recibimos quejas por la señalización; hay muchísima gente que viene por autovía y acaba en Ribadeo, en Mondoñedo, en Barreiros...». Ante un problema que el Estado no resuelve, José Veiga opta por «pensar en clave positiva, porque si estuviéramos muy bien comunicados, no cabríamos».

Una celebración que atrae a miles de visitantes «desde los años cuarenta»

Estimar cuánta gente acude a Viveiro en Semana Santa es complicado, pero una referencia pueden ser las «más de 5.000 personas» que pasaron por la Oficina de Turismo. Aunque todo Viveiro lo percibe, la Xunta de Cofradías admite como «una asignatura pendiente» el estudio del impacto económico de la celebración, no solo en Viveiro, sino también en el resto de A Mariña.

«Durante la última década», la Semana Santa ha experimentado un impulso en Viveiro, que se nota aún más desde el 2013, cuando fue reconocida como de Interés Turístico Internacional. Pero atrae visitantes desde hace décadas, «ya desde los años cuarenta del siglo pasado había carteles por toda Galicia para que vinieran autobuses a Viveiro».

«Coa arte e a música tamén se vive a relixión»

La Semana Santa de Viveiro es de Interés Turístico Internacional, mueve multitudes. Entre los visitantes hay quienes acuden por motivos religiosos, pero también quienes llegan para disfrutar de un acontecimiento que llena la ciudad de ambiente, tanto diurno como nocturno. Román Escourido, arcipreste de Viveiro y miembro de la Xunta de Cofradías, pone el acento en el aspecto religioso, cultural y musical.

«Os actos litúrxicos son o centro, pero a parte externa, as procesións, son un complemento importantísimo. A peculiaridade da Semana Santa de Viveiro é que o aspecto exterior non se reduce só ás procesións, senón que tamén hai actos de predicación, de reflexión. Por exemplo, o Encontro, do Desencravo, o Xoves Santo, as Sete Palabras... Outro aspecto importante é que a Semana Santa en Viveiro empeza antes do Domingo de Ramos; levamos case vinte días co programa Adral, outra forma de evanxelización, non só polas conferencias, senón pola música, moi importante porque tamén nos axuda a entrar no que imos a celebrar, o misterio da pasión e morte do Señor. nón que tamén son unha forma de vivir a relixión. Compleméntase e están unidos, hai unha harmonía entre o aspecto externo e o máis profundo», explica Escourido.

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