La delimitación de 900 montes vecinales de A Mariña y Lugo invade fincas privadas
A MARIÑA
Hay centenares de afectados, que lo descubren cuando les impiden cortar la madera
25 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Salvo contadas excepciones, la mayoría de los montes vecinales de la provincia (hay sobre 915), tienen una delimitación que invade terrenos privados, fruto de una planimetría deficiente realizada en la década de los 80. Es un problema mayúsculo, con el que desde hace un par de años se han encontrado varios propietarios de montes de la provincia, y que irá a más, al haber centenares de afectados que conforme pidan permiso a la Xunta para cortar la madera que plantaron descubrirán que se les deniega hasta que acrediten que, en efecto, sus montes no son parte de los vecinales. Para solventar la controversia hay pocas opciones, o un acuerdo extrajudicial con la comunidad de montes o la Xunta que reconozca el error o bien ir a juicio, como ya está ocurriendo para que sean los tribunales quienes dictaminen de quién es el monte. La dimensión de esta problemática es de una enorme magnitud: son miles de hectáreas las afectadas, con madera valorada en millones de euros, una cantidad difícil de estimar.
Para erradicar prácticas irregulares profundamente arraigadas en Galicia en la gestión de los montes, desde hace unos años la administración viene impulsado diferentes normativas, como la obligación de registrar cada corta, certificar la madera que se planta, descargar en los maderistas la responsabilidad de no invadir fincas colindantes en las cortas, de recoger la biomasa, etcétera. Pero queda mucho trabajo por hacer. Con los montes comunales se daba una doble tendencia: particulares que invadían y se apropiaban de terreno que no le correspondía y, fruto de una deficiente y errónea delimitación, montes vecinales cuyos límites, sobre el plano, invaden los particulares.
Desde 2014
Este último es un problema que se ha evidenciado en los últimos meses, singularmente a partir de la publicación del decreto de aprovechamientos forestales de Galicia de 2014, que vela por la integridad de los montes vecinales. Ha habido reuniones de afectados en varias localidades, como Trabada o Mondoñedo, tras comprobar que al pedir permiso para cortar, el Servicio Provincial de Montes de la Xunta en Lugo se lo negaba. Al parecer, es un problema que se está dando con mayor énfasis en la provincia lucense, no en otras de Galicia, donde los funcionarios se muestran laxos en la aplicación de la norma.
Con un rotring
«Los montes vecinales en mano común se clasificaron, aproximadamente, entre los años 1978 y 1980, con medios técnicos periciales bastante deficientes y con escasa pericia por parte de los técnicos. Por decirlo llanamente, con un rotring de trazo grueso marcaban sobre un plano los límites del monte. Ese defectuoso trazado hacía que se incorporaran dentro de ese plano muchas hectáreas de fincas particulares. El caso es que nadie, o casi nadie, recurrió contra esas delimitaciones porque no se enteraban», explica el abogado Luis Rego, que está representado a afectados por esta problemática.
Y añade: «No hubo grandes problemas y se permitían las cortas hasta la entrada en vigor de la Lei de Montes de Galicia, que protege especialmente a los montes vecinales e impide la corta en los montes particulares si se comprueba que las fincas invaden el monte vecinal. Lo que está ocurriendo ahora es que propietarios que plantaron, cuidaron y gestionaron sus montes, ahora que tienen la madera en condiciones de cortar, cuando van a los Servicios Forestales de la Xunta a solicitar la autorización, se comprueba si está dentro de los límites del monte vecinal, y se les niega el permiso».
No autorizan cortar si los dos planos se superponen
En el Servicio de Montes de Lugo, de la Consellería de Medio Rural, se solicitan los permisos para cortar. Si hay una superposición de planos entre el monte privado y el vecinal no se autoriza, pues tiene preponderancia la integridad de este último. Corresponde entonces al titular del monte acreditar que en efecto es suyo. Varias comunidades de montes de A Mariña y la provincia ya han celebrado reuniones para analizar este problema que está en una fase incipiente.