«En general, puedo decir que en Galicia la mitad me ama mucho y la otra me odia»

El artista llega a Ribadeo con su espectáculo «The best of Leo Bassi» este sábado y, seguro, no dejará indiferente a nadie


VIVEIRO / LA VOZ

Sábado 4 • 21.00 horas • Auditorio Hernán Naval • Precio de la entrada: 10 euros • Taquilla abierta a las 19.30 • Reserva de entradas: teléfono 981 582 836 • Tiene muchas etiquetas: bufón moderno, payaso, cómico, provocador... Leo Bassi llega a Ribadeo, donde se podrá disfrutar de The best of Leo Bassi.

-En Galicia actuó en varias ocasiones. Hizo gira en 2016.

-Yo voy a menudo a Galicia, pero a Ribadeo nunca he ido.

-También recorrió países diferentes. ¿Cambia su estilo humorístico en el espectáculo en función del lugar, de su cultura, humor, visión de la vida...?

-Cuando voy a un país intento informarme y no equivocarme, pues hay cosas que pueden herir muchísimo a la gente. En tu cultura algo puede no tener el mismo significado que en otra. Hace un mes estuve en Brasil y en marzo voy a Ucrania.

-¿Percibe diferencias entre occidente y oriente al actuar?

-También he actuado en Japón, China, Tailandia, países musulmanes, Uzbequistán, Egipto... Estoy orgulloso de ser un hombre de circo y es una de las grandes lecciones que he aprendido, ya que viajamos continuamente, que estamos en contacto con públicos diferentes.

-El mundo está en un momento clave. No hay día que no se hable del futuro con Trump...

-Permítame matizar. Lo que se lee de Trump aquí no es lo mismo que se lee en EE.UU. Yo nací allí, en Nueva York, y conozco la historia neoyorquina pero también la estadounidense rural. Hay un 49% a favor de las leyes de inmigración de Trump. Y Trump fue elegido en elecciones por ciudadanos que están de acuerdo con él. Si yo pudiera hablar 24 horas sobre Trump...

-¿Falta espíritu crítico hoy?

-Michael Moore considera la llegada de Trump como un golpe de estado; hay gente supercrítica con lo que ha pasado. Igual en Brasil... ha sido horroroso lo que ha pasado, Dilma Rousseff echada. Pero en Brasil hay también artistas y humoristas y hacen chistes intentando mostrar una actitud crítica. En España, el Gran Wyoming cada día va destrozando al PP y en las elecciones cada día tiene más votos el PP. Soy muy amigo de él y admirador de su trabajo.

-¿Qué conclusión extrae?

-Mi duda es más profunda, sobre una cultura de indiferencia. Es complicado. Podemos ser muy críticos, hacer tweets... pero las cosas no cambian nada. Me interesa cómo cambiar de verdad, la función de bufón, cómo hacer despertar conciencias y que tengan ganas de luchar.

-Metafóricamente hablando, darle una colleja a la sociedad.

-Cuando empezamos la entrevista hablé de la dificultad de viajar y actuar ante culturas diferentes. Mi espectáculo tiene eso. A diferencia de monologuistas tipo El Club de la Comedia, ninguno de ellos va a actuar el mes que viene en Ucrania o no ha hecho giras en Uzbequistán. Con esos viajes he conseguido tener conocimientos, ver la cultura y relativizarla y hablar muchos idiomas aunque los hable mal. Mi espectáculo es por como soy yo y es muy diferente al de los demás. Busco al fin un común denominador de la humanidad. Haces un chiste sobre Rajoy aquí y se ríen pero lo haces en Francia y no haces reír a nadie. Coges una mierda y le metes dentro un petardo con gente superpija delante y la haces explotar... y ese tipo de provocación es internacional, la reacción, de asco en este caso, es la misma sea donde sea. He intentado encontrar cosas más profundas que el lenguaje, y que la política. Uno puede hablar aquí de Podemos pero en Italia no significa nada. Sin embargo, italianos, chinos, africanos... tienen problemas y cosas en común. Yo intento ser bufón, el payaso que busca ese punto de encuentro. Algunos intelectuales me acusan de básico [alude a su apellido Bassi] pero para mí ser básico es mi esfuerzo intelectual. Buscar un lenguaje instintivo común en el planeta es un enorme desafío. Si puedes hacer reír a un cristiano, un hindú y un musulmán con los mismos chistes, van a encontrar que no son tan diferentes.

-Acabo con una idea diferente que tenía de usted al inicio de la charla... Solo tenía referencias de la televisión.

-Cando en televisión tienes un minuto y no más hay que ser superimpactante. No hay tiempo para ser poético o filosófico. Esto lo hago para que la gente hable, bien o mal. Pero si vienen a verme 300 ó 400 espectadores al teatro y se preguntan quién es este hombre, tengo una hora y 40 minutos para mostrar al otro Bassi. Van a quedar sorprendidos. En el espectáculo de Ribadeo vamos a casar a dos payasos, que me pidieron que les casara. En Madrid tengo una pequeña iglesia dedicada a los patos de goma que se puede ver y caso a la gente también.

-Entonces a Ribadeo hay que ir a verle, ver al otro Bassi.

-En general, en Galicia puedo decir que la mitad me ama mucho y la otra mitad me odia mucho.

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