A Mariña ya tiene más de 160 aldeas sin residentes fijos

Ourol, Viveiro y O Valadouro son los municipios que contabilizan más lugares sin habitantes, según el padrón del INE


viveiro / la voz

Ourol es el concello mariñano con más lugares, barrios o aldeas en los que no viven vecinos a diario o que no están empadronados. En total suma 48 unidades poblacionales. Algunas llevan más de una década sin residentes, en otras sus últimos moradores fallecieron en los dos últimos años, y hay también núcleos en los que los residentes, que no están censados, las ocupan puntualmente, bien sea en vacaciones, fines de semana, festivos, etcétera. Esta casuística se puede extrapolar a la gran mayoría de los municipios mariñanos.

Los datos del nomenclátor del padrón continuo del Instituto Nacional de Estatística -a 31 de diciembre del 2016- permiten identificar en toda la comarca un total de 167 entidades de población abandonadas o sin residentes fijos. La misma fuente revela que en Viveiro (15.615 vecinos) existen actualmente 36 entidades deshabitadas o sin empadronados y 21 en O Valadouro (2.016 vecinos). En el caso de Foz (9.908 habitantes), el número se reduce a tres: As Abelairas, O Castro y Trasmonte, según el INE. A Ponte, O Pousadoiro, A Silveira, Liñeiro y O Río de Ramos son las entidades de Ribadeo (9.972 habitantes) que figuran deshabitadas en el nomenclátor del INE; Pedrido y As Fachas, en Barreiros (2.970 habitantes); As Campelas, A Igrexa, A Maciñeira, Bustelo, A Ribeira y A Rúa, en Alfoz (1.818 habitantes), y Padriñán, O Pacio y O Vilar en Mondoñedo (3.820 empadronados). Burela es el único concello sin lugares deshabitados; en Trabada (1.133), en virtud de los datos municipales, el INE ha contabilizado quince y A Pontenova (2.402), a pesar de la dispersión, solo tiene registrado uno: A Ínsua. También en Lourenzá (2.259 habitantes) solo hay una aldea sin vecinos -San Fiz-, mientras que en O Vicedo (1.802 vecinos) suman un total de 18; en Cervo, cinco y en Xove, tres: San Salvador, Pazos y A Rocha.

José Luis Pajón, alcalde de Ourol, reconoce que aunque no conceden ayudas para fomentar la natalidad, sí las entregan para material escolar y para quienes estudian fuera del municipio. Es uno de los ayuntamientos mariñanos más castigados por la despoblación. A los fallecimientos de personas mayores se suma la marcha de muchos a otros concellos. «Creo que é moi complicado frear agora a despoboación. As medidas principais, como construír vivendas sociais, para fixar poboación nova, xa che tiñan que ter tomado hai dez ou quince anos», reconoce Pajón, quien no se plantea apostar por la fusión de concellos como fórmula para paliar esta sangría demográfica. No está de acuerdo con las fusiones de ayuntamientos impuestas. «Non poden ser forzosas: Hai que consultar aos concellos e tamén aos veciños». Otro concello que, a pesar de ser costero, ha perdido población es O Vicedo. El regidor, Jesús Novo, afirmaba ayer que desde que él asumió la alcaldía, en el 2001, el municipio ha perdido unos 500 habitantes. Conoce con detalle las aldeas abandonadas y el nombre de sus últimos moradores: «Todas as semanas sabemos do falecemento dalgún veciño».

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