«Hace más de cien años mi abuela Felisa cocinaba caza por los pueblos»

Jabalí, perdiz, codorniz, liebre y setas están en sus jornadas del puente de diciembre


ribadeo / la voz

Para hablar de la apertura de Casa Foguete en Ribadeo hay que remontarse a 1935 ni más ni menos. El negocio al que le faltan algunos años aún para ser centenario tiene nueva gerencia desde hace meses. Lleva sus riendas Antonio Valledor, que también hace en ocasiones de cocinero junto a su hermano Luis.

-¿Cuándo hubo cambio de gerencia en Casa Foguete?

-Yo llevo desde el mes mayo con la gerencia. El negocio lo vendieron los antiguos dueños hace tres años, luego estuve de encargado y ahora estoy en la gerencia.

-Más responsabilidad.

-Sí, la verdad que sí. Ahora tenemos seis empleados, los meses pasan y esto es grande.

-¿Cómo de grande?

-Tenemos dos comedores privados, un salón grande, la terraza... Ahora las Navidades las trabajamos muy bien, sobre todo cenas de empresa. También hacemos cenas-baile que funcionan muy bien y tienen éxito. Diciembre es un mes ajetreado. Además, ahora en el puente vamos a hacer jornadas de caza y setas, ofertando seis primeros platos y seis segundos. De primero calderillo de jabalí, setas amariscadas, crema de boletus con crujiente de jamón ibérico, fabas con liebre, fabas con venado y champiñones rellenos. De segundo jabalí asado, corzo estofado, perdiz estofada al toque de romero, salteado de setas con bacalao al ajo arriero, setas con rape y almejas y delicias de codorniz a la villarroy, que por cierto está buenísimo.

-Lo ideal sería acabar con una tarta de castañas, por ejemplo.

-Postre no puse pero sí hago menú eligiendo primero y segundo, con postre casero, vino mencía o albariño, por 20 euros.

-¿Cómo fue la edición anterior?

-Esta es la primera vez. Hicimos una cena-baile con caza pero lo que son jornadas no.

-¿Es fácil conseguir la materia?

-Sí, es fácil porque por la zona hay mucho jabalí y el corzo.

-¿Cómo trabajan esa carne?

-Es una carne muy buena. Mi abuela Felisa, hace más de 100 años, ya cocinaba caza por los pueblos. Ella era de Arancedo (El Franco), llevaba las perolas en el burro y mi madre iba con ella de pequeña. Mi madre, Covadonga, también cocinaba caza por muchos restaurantes de Asturias y ahora seguimos yo y mi hermano Luis en Casa Foguete. A mi madre aún le encargan cosas en casa y ya tiene 78 años. Éramos nueve hermanos y mi padre era cazador y pescador. Hace 40 ó 50 años, fíjate, carne en casa no faltaba ni pescado.

-Tanto Felisa como Covadonga, ¿qué secreto les transmitieron?

-Hacerlo con cariño y que te guste la cocina.

-¿Es usted el que cocina caza?

-En Casa Foguete prácticamente es mi hermano, el que guisa la caza. Yo aporto mis cosas porque también cocino. Lo importante es hacer un buen adobo, seguir unos pasos y asarlo al punto.

-¿Iba a cazar con su padre?

-Íbamos cazar, sí. Un día, con 11 años, iba con él por la montaña de El Franco y casi me muero congelado. Cuando íbamos a pescar... ¡íbamos a cada sitio! Sitios que si tengo que ir hoy no voy.

-El hecho de que Casa Foguete sea tan veterana, ¿es un peso o un plus a la hora de trabajar ahí?

-Es un orgullo porque en Casa Foguete era lo máximo que había por aquí, tenía mucha fama. Siempre se puede mejorar.

-Después del bum de diciembre de cenas de empresa y demás...

-Pues ahora estamos empezando con bodas. Antes las que se hacían aquí eran pequeñas, para 120, pero ahora tengo comprometido para 160 ó 180 en una carpa en la finca. Además, tenemos terraza con jardín para los niños.

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