Toro, un orgullo para Viveiro y el club que lo forjó

Su primer entrenador, José Antonio Vilar: "Hace once años que le dije a su padre que sería olímpico"


VIVEIRO / LA VOZ

«Hace 11 años, cuando Isaac solo llevaba cuatro meses haciendo piragüismo, le dije a su padre: ‘Este chico llegará a unas Olimpiadas’. El hombre me miró raro... Pero al final el tiempo me dio la razón, ¡y de qué manera!». José Antonio Vilar, el primer entrenador del que desde ayer es campeón olímpico del k2 200 metros junto a Saúl Craviotto, no podía ocultar su orgullo y emoción tras la exhibición de Cristian Isaac Toro en Río.

Él, otra treintena de miembros del Club Piragüismo Viveiro y otros clubes mariñanos y algún viveirense más se reunieron ayer en el Temple Bar, de Covas, para alentar al k2 español. Tras la tensión de los 100 primeros metros, Viveiro olió el oro mediada la regata, aunque no lo celebró hasta que, al fin, los vieron cruzar la meta. Entonces se desató la euforia, con cánticos y todo tipo de expresiones de orgullo. El niño al que un día Vilar casi tuvo que obligar a partir a Lugo -«Aquí ya no podíamos enseñarle nada más», dice-, ya es campeón olímpico.

«Que un viveirense consiga un oro en unos Juegos Olímpicos es algo muy grande para la ciudad y para el club. Si fuese otro deporte tendría una repercusión mucho mayor, pero no podemos estar más orgullosos», reflexionaba otro de los miembros del club, Alberto Pigueiras.

Desde el Concello, también representado en la quedada por medio de su edil de Deportes, Emilio Villarmea, planean hacer una recepción al palista de origen venezolano.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Toro, un orgullo para Viveiro y el club que lo forjó