Ribadeo en el fulgor y muerte de Antonio R. Ibáñez


El fundador de Sargadelos nació en 1749 en Santa Eulalia de Oscos. A los 20 años ya era administrador de la Casa de Guimarán, propiedad del indiano ribadense Bernardo Rodríguez de Arango y Mon que había hecho fortuna en Perú. De ese tiempo data su primer negocio. Enviado a Cádiz a cobrar alquileres, al ver que el precio era muy inferior al del norte, invirtió los 12.000 pesos obtenidos en ánforas llenas de aceite y fletó un barco para su transporte. Ganó el doble de lo invertido, tras devolver las rentas recibidas. Y ahí empezó a negociar por su cuenta.

Se casó en Ribadeo con Josefa López Acevedo y mantuvo gran amistad con Joaquín Cester, el ilustrado director de la Casa-Fábrica de Enseñanza creada por Carlos III en la villa para enseñar a manufacturar lienzos. Él fue clave para que Ibáñez _que ya creara la Real Compañía Marítima de Ribadeo y comerciaba con Rusia, el Báltico o Francia_ abriera una fábrica de loza.

En un primer intento construyó una de fundición en Sargadelos tras superar la oposición del Cabildo de Mondoñedo y el Comisariado Marítimo de Viveiro. Pero en 1792 ya era la primera siderurgia moderna de España y Real Fábrica de Municiones: producía potes, cocinas, balcones, tuberías, escopetas, cañones, morteros. En 1798 sufrió el Motín de Sargadelos. Alentados por hidalgos y clérigos, 4.000 campesinos y obreros, que se sentían perjudicados y mal pagados, saquearon e incendiaron el complejo. Ibáñez era hombre distante y sin mano izquierda. Se salvó huyendo a caballo. La fábrica de loza comenzó en 1804. Pero poco duró Ibáñez al frente. Había recibido en Ribadeo el 25 de enero de 1809 al general francés Fournier para evitar la destrucción de la villa e incrementó su fama de afrancesado y los odios del pueblo. Y cuando el 2 de febrero de ese año entró el general inglés Worster, los ávidos de venganza contra los afrancesados lo asesinaron, desnudaron y arrastraron su cuerpo por las calles. Las turbas y las tinieblas apagaron las luces y el progreso?

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