El mar esparce por una playa de Ribadeo restos de cerámica romana

Los temporales destrozan el horno de Esteiro, mientras el proyecto de intervención de la Xunta sigue parado

Miranda, en el horno romano.
Miranda, en el horno romano.

Decenas de fragmentos de cerámica (probablemente centenares) de un antiguo horno romano permanecen desperdigados por una playa de Ribadeo, la de Esteiro, como resultado de los temporales que afectaron al yacimiento catalogado e inventariado por la Xunta y sobre el que desde hace meses está pendiente de ejecutar un proyecto de intervención de Patrimonio. Los restos se observan a simple vista. Basta rebuscar entre los cantos rodados y lajas para verlos. También gran cantidad de fragmentos rojos y arcilla rubefactada, que evidencia que estuvo en contacto con el horno romano.

Miembros de MariñaPatrimonio se desplazaron ayer al arenal ribadense para recoger numerosos fragmentos, que se encuentran alejados del horno y por lo tanto fuera de contexto, y evidenciar así el abandono del yacimiento. Su intención es enviarlos a Patrimonio.

Sobre el horno se construyó un acceso a la playa que en su momento incluso llegó a protegerlo de los embates del mar. Sin embargo, con el tiempo se ha convertido en un embudo que hace que las olas entren con fuerza en lo poco que queda del horno, destrozándolo. Ello, unido a los bancos que colocó Costas en un terreno superior, han provocado escorrentías de agua que también erosionan el yacimiento.

Hace un año ocho colectivos, con MariñaPatrimonio al frente, promovieron un proyecto civil de intervención y protección del horno romano de Esteiro. Finalmente renunciaron a seguir adelante por las condiciones, «inasumibles», que les puso la Dirección Xeral de Patrimonio. Lo que los colectivos plantearon fue realizar una cata de tres metros por tres, para recoger materiales arqueológicos, documentar las estructuras del horno y averiguar si hay otras. Pero Patrimonio les indicó que debían modificar las dimensiones de la cata y ejecutar una pequeña escollera delante de las escaleras y de la zona excavada.

Entonces, ante el debate suscitado, Patrimonio tomó la iniciativa y confirmó que iba a llevar a cabo una intervención, que según las fuentes consultadas supondría una inversión de unos 6.000 euros. Sin embargo, a estas alturas sigue sin llevarse a cabo. Entre los problemas que surgieron estuvo el de dilucidar a quién pertenece la finca en la que se encuentra el horno.

En tanto, el temporal lo sigue destrozando. Manuel Miranda, de MariñaPatrimonio, apuntaba ayer que a estas alturas apenas se conserva ya una cuarta parte y sigue desperdigándose cerámica que, contextualizada, podría desvelar importante información sobre este yacimiento y su relación con otros costeros. «Ainda se aprecian furados onde estaban os postes de madeira, parte do muro que pechaba o forno, a base das columnas que suxeitaban a parrilla do forno...», apuntó Miranda. «A Xunta está buscando unha solución para intervir, pero mentres tanto, o xacemento desfaise», concluyó.

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