La prensa de A Mariña en la emigración

«Vivero en Cuba», arquetipo de las sociedades, se publicó durante 46 años


VIVEIRO / LA VOZ

Las 268 publicaciones que creó la emigración gallega son fundamentales para conocer la historia del país. A Mariña contribuyó a ello con Vivero en Cuba -la revista arquetipo de las sociedades de emigrantes-, con relevantes periodistas y con editores-fundadores de medios de comunicación. Hoy, que se celebra el patrón de los periodistas, es momento para recordar tan grande aportación.

Salvo la revista Mondoñedo, editada en Buenos Aires en 1926, Vivero en Cuba fue la única editada por una sociedad mariñana, Vivero y su Comarca. Se publicó de 1911 a 1957 y tuvo como directores a José del Valle Moré, Amador Fernández, Jesús Peynó, Francisco Almoina, Miguel Barreiro y Francisco Docal. De su profesionalización da cuenta que ya en 1916 tenía una Redacción formada por Antonio Piñeiro, Generoso Puentes, Remigio T. Barbarroux y Vicente Otero Cao. Tiraba 2.000 ejemplares, tenia corresponsales en A Mariña y Cuba y colaboraban en ella Castelar, Blanco Torres o Mercedes Vieito, entre otros. De A Mariña, escribían a menudo José Mª Riguera Montero, su sobrino Tomás Ramos Riguera, los políticos Soto Reguera y Pita Romero, el cronista Chao Espina, el maestro José Ramudo y otros como Gerardo Peón, Taladrid, Gómez Cordido, J. Rivas Pernas, Eduardo Núñez, Leoncio López o Alberto y César Michelena Rebellón.

«Ajena a toda bandería política»

La revista se declaraba «ajena a toda bandería política, sin más norte que el bien de Vivero». Y solicitaba a sus socios que considerasen a las casas que pagaban anuncios «y que las prefieran a otras al hacer negocios, para que aprecien la utilidad de anunciarse». En su cabecera y en el interior, insertaba consignas de Concepción Arenal -Cada escuela que se abre es una cárcel que se cierra. Instruir es una obligación. El Salvador fue Maestro- o del cubano Aramburu -Quién funda escuelas civiliza. Quién educa hombres hace patria- que revelaban una concepción del mundo y una rotunda fe en el papel redentor de la educación y la cultura.

Los contenidos de Vivero en Cuba pretendían intervenir en la sociedad viveirense de la época. Versaban sobre la construcción escuelas, la vida social de la colonia, semblanzas y biografías de personajes, noticias sobre la comarca, artículos de opinión política, social o literaria y abundante publicidad de comercios, navieras y profesiones. Además de esta revista, los viveirenses promovieron otras dos. Una fue Pro Galicia y la otra Labor Gallega. En ellas se integró Vivero en Cuba, con espacio y páginas propias, durante un año, hasta 1914. Desde entonces, salió de modo independiente hasta 1957, fecha de su desaparición.

Somoza, Villar Ponte y Pulpeiro, entre los más destacados

Entre los relevantes periodistas mariñanos en Cuba, destacó Juan Ramón Somoza. Nació en Barreiros donde su padre ejercía de maestro. Estudió en el Seminario de Mondoñedo y se casó con la ribadense Celsa Amieiro. Fue miembro del Grupo Republicano Federal de Lugo y, a finales del siglo XIX emigró a Cuba.

Allí conoció a Curros Enríquez que entonces era redactor jefe del Diario de la Marina y ya nunca pudo salir del periodismo. Trabajó en el citado diario y en El Comercio, de La Habana; fue redactor jefe del Galicia y colaborador de La Alborada, Alma Gallega, Aires da miña terra o El Eco de Galicia. Fundó el semanario La República Española y dirigió España Republicana en América.

En Galicia fue redactor de El Norte de Galicia, colaborador de El Regional, La Ilustración Gallega y la Revista Gallega y, sobre todo, fue uno de los cuatro redactores fundacionales de El Progreso de Lugo donde desarrolló gran parte de su carrera. Entre sus seudónimos figuran Marqués de Barreiros, San Cosme o Pardo de Cela.

Como escritor, Somoza publicó Horas de ocio, en 1905, con prólogo de Curros, Serpentinas y un libro de Semblanzas de, entre otros, los mariñanos Sebastián Solla (Lourenzá), Leonardo Cuervo (Ribadeo), Salgado Toimil (Foz), José Pla (Viveiro), etc.

El periodista mariñano de más grande relieve contemporáneo fue, tal vez, Antón Villar Ponte (Viveiro 1881-A Coruña 1936). Fue redactor y director de medios gallegos, madrileños y cubanos; notable escritor, autor de A patria do labrego, Entre dous abismos, Almas mortas, Nacionalismo gallego, Pensamento e sementeira ou O Mariscal, entre otras; y relevante político, fundador de As Irmandades da Fala y diputado en Cortes por la ORGA de Casares Quiroga y por el Partido Galeguista.

En La Habana dirigió el Diario Español, Follas Novas y Alma Gallega y en Camagüey, el periódico El Comercio. Colaboró en Diario de la Marina, Eco de Galicia, Galicia, Loita, Nós y Terra Gallega y promovió la Academia Gallega.

Otros notables periodistas fueron Eliseo Pulpeiro (Ribadeo 1901-Buenos Aires 1974), director de la revista Céltiga y poeta. Y Secundino Cora García, de Miñotos (Ourol) fallecido en La Habana en 1892. Fundó la Revista de Galicia y publicó en A Gaita Galega, la primera publicación de la prensa emigrante escrita íntegramente en gallego.

Dos editores de Trabada y Riotorto y un viveirense que murió en el frente militar

Un lugar de honor en la historia de la prensa emigrante lo ocupan José Bargueiras, de Riotorto, y Pascual Aenlle y Aguiar, de Trabada. El primero fue presidente de la sociedad Emigrados de Riotorto de 1917 a 1921 y apoderado del Centro Gallego. En 1912 fundó la revista La Patria Gallega.

Pascual Aenlle y Aguiar, por su parte, fundó y dirigió en La Habana en 1905 Juventud Gallega y colaboró con Follas Novas y A Terriña. Presidente de honor de Hijos de Trabada y vicepresidente de Hijos de Lorenzana en Cuba, notario y abogado de gran prestigio, era secretario y vicepresidente del Centro Gallego.

Entre los corresponsales de A Mariña de la prensa emigrante sobresalen Primo A. Pernas, de Viveiro, de La Tierra Gallega, que murió en el frente militar contra los independentistas cubanos cuando cubría la información; Xusto do Pazo, de Viveiro; y Andrés Prieto Pernas, colaborador desde Merille de Vivero en Cuba y despues alcalde de Ourol. Otros fueron Torrari, Eugenio Quintana, de Ourol, José Vázquez, de Muras, o José Pernas Rodríguez, de Riobarba.

En Cuba, la revista de los viveirenses tuvo como corresponsales a Perfecto Rodríguez, en Caibarién; Antonio Fernández Victorio, en Esles del Venero; Rogelio Vilar, en Sagua; Ramón G. Pernas, en Cárdenas; Román Cora en Matanzas; Manuel Martínez en Guira de Malena; José Valella en Pinar del Río; Dionisio Méndez en Cienfuegos; José Mª Trasancos en Perico; Andrés Santodomingo en Santa Clara; Ramón Balseiro en Guanajay; Vicente Casas en Guanabacoa; y Ramiro Goas en Veracruz.

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