El «catastrazo» comienza cuando el valor oficial de los pisos supera al real

Asesores coinciden en que «moitas» de las tasaciones en A Mariña rebasan el precio de mercado de los inmuebles


VIVEIRO / LA VOZ

Sin remontarse muy lejos, muchas casas se registraban oficialmente con un precio inferior al de mercado. Más tarde, las hipotecas provocaron que algunos pisos se anotasen con un coste superior al real. Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, cayeron los precios reales, no los oficiales. En un proceso que continúa, la Administración pretende ajustar la tasación oficial a la de mercado. Y ahora resulta que en muchos casos la valoración catastral de las viviendas sobrepasa a lo que podría cobrarse por ellas si se venden. Ahí comienza el «catastrazo», un problema que trae en jaque a miles de familias mariñanas y de otras muchas zonas.

En las principales poblaciones de A Mariña, «en moitos casos, o valor catastral dos inmobles está actualmente por riba do de mercado», coinciden los asesores consultados en la comarca.

Superficie, construcción, antigüedad y ubicación, incluidos los servicios públicos del entorno, definen el valor de los inmuebles; tanto el oficial del catastro como el real del mercado.

Popularmente, «catastrazo» se equipara a sablazo. El contribuyente lo nota cuando va a pagar el impuesto de bienes inmuebles. Se aplica en función del tipo impositivo de cada municipio y, por tanto, le cobran un porcentaje del valor oficial de la vivienda. Cada Concello tiene opción de establecer el suyo, partiendo de las pautas que marca el Estado. La última subida nacional fue del 10 %.

De la tasación oficial de una vivienda también dependen otros impuestos. También van al bolsillo del contribuyente. Entre ellos, los que cobra la Xunta al comprador de un bien por los actos jurídicos documentados y transmisiones patrimoniales. Asesores fiscales como el viveirense Guillermo Leal calculan que el precio que aplica la Xunta para esas tasas «pode chegar a duplicar» ahora el precio real.

Aunque todavía no se cobra en todos los municipios de A Mariña, el precio oficial de una propiedad también influye en lo que debe abonar el dueño si la vende. Es el impuesto de plusvalías, que deciden los Concellos. Para calcularlo se tiene en cuenta la tasación del suelo y de la construcción, los años que han pasado desde que se adquirió la propiedad y el valor que habría ganado.

Para segundas viviendas, el catastro repercute en la declaración de la renta, que las grava con un 1,5 % de su precio oficial.

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