Un derbi a la altura del Día de Galicia

El himno, la bandera y el buen ambiente entre las aficiones pusieron el broche a una gran jornada

El capitán lucense, Manu, recibió el trofeo de manos del alcalde, Fernando Suárez.
El capitán lucense, Manu, recibió el trofeo de manos del alcalde, Fernando Suárez.

RIBADEO / LA VOZ

Ribadeo estuvo a la altura de la gran tarea que ayer se le encomendó. La LIXV edición del Emma Cuervo fue nada menos que un derbi entre dos de los principales equipos de Galicia, el Lugo y el Deportivo de La Coruña, en el Día de la Comunidad. No se escatimó en detalles. Los jugadores saltaron al césped con el himno de Eduardo Pondal sonando por la megafonía del Pepe Barrera mientras los protagonistas portaban la bandera irmandiña, con los dos capitanes, los gallegos Juan Domínguez y Manu, a la cabeza.

También estuvieron a la altura los aficionados. Fueron casi 3.000 para abarrotar el Pepe Barrera cómo no se recordaba desde hace años. Muchos llegaron desde distintos puntos de la comarca, pero también se hicieron notar hinchas venidos desde las ciudades de Lugo y A Coruña.

La de las aficiones fue una respetuosa y preciosa batalla. La clara divisisión entre unos y otros dio un precioso colorido a la grada. Había más peñas del Dépor, aunque el número de aficionados de los dos conjuntos fue muy parecido. La alternancia de cantos dio un aroma especial al partido, aunque esa batalla fue para los lucensistas, que pudieron festejar el gol de Pablo Caballero, que valió que el Lugo conquistase su tercer Emma Cuervo consecutivo, algo que nadie había hecho antes.

Por responder, incluso, respondieron los equipos, con su vestimenta. El Deportivo, con una camiseta que representaba la bandera gallega, blanca con una franja celeste; mientras que la elástica de los porteros del Lugo reflejaba a un pulpo y la de los jugadores de campo una caña de Estrella Galicia.

Y respondieron también los futbolistas, que con varias semanas de entrenamiento sobre sus piernas comienzan a coger el fondo necesario para afrontar la competición. Brindaron un gran espectáculo en el que brilló la deportividad, al margen de algún pequeño rifirrafe en los instantes finales.

Un mariñano en cada bando

Las principales ovaciones del graderío fueron para los dos futbolistas de la comarca. El local Dani Pedrosa, en el Lugo, saltó al campo en el minuto 75 ante los vítores de sus vecinos; mientras que el burelense Luis Fernández, del Dépor, pisó el césped en el minuto 22 y también pudo notar el cariño de los suyos. El vicedense Pita y el ourolense Óscar Rivas, ambos del Lugo, se quedaron sin jugar.

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