«Fisterra» va ya rumbo al Gran Sol

La foca gris que llegó a la playa de Mar de Fóra el 5 de diciembre, ya curada y con su peso natural, embarcó en Celeiro en el «Rodríguez Parapar» destino Irlanda, donde la soltarán en su hábitat natural

T. L.
viveiro/ Carballo / la voz

La foca gris «Fisterra» fue embarcada ayer por la mañana en el palangrero «Rodríguez Parapar» de Celeiro rumbo a Gran Sol, a la costa de Irlanda, donde la soltarán. A Celeiro llegaron técnicos del Cemma con la foca, ya curada y con su peso natural.

La foca gris llegó a la playa de Mar de Fóra el 5 de diciembre procedente, con casi toda seguridad, de la costa sur de Irlanda. Presentaba un cuadro clínico lamentable cuando fue localizada. Desnutrición severa, bajo nivel de grasa, bronconeumonía, y parásitos por todo el cuerpo. Nadie en la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) daba un euro por la recuperación de aquel macho de apenas tres meses de vida y 13 kilos de peso. Ayer embarcó ya con 25 kilos de peso y cinco meses de vida.

Localizada en la playa, este ejemplar de foca gris o lobo mariño se negaba regresar al mar. Los biólogos de la Cemma lo recogieron y lo trasladaron a la unidad de cuidados intensivos de Ferrol, en las instalaciones pertenecientes a la Sociedade Galega de Historia Natural. Fisterra fue el nombre escogido para su bautizo.

Los primeros días resultaron claves en la evolución física del mamífero. Analíticas y más analíticas. A los pocos días, los técnicos procedieron a desparasitarlo. Tenía todo tipo de microorganismos nocivos. En el intestino, en la piel, en los pulmones... Pero el tesón de los técnicos y la capacidad física de Fisterra resultaron claves para su supervivencia.

La primera fase de recuperación se prolongó durante 29 días. Este ejemplar de foca gris fue ganando peso con el paso de la jornadas, al igual que su adaptación al nuevo medio. Una vez completada esta primera etapa de recuperación, el lobo mariño fue trasladado a una piscina de 13.000 litros de agua de capacidad. Comenzaba la segunda fase. Tenía que hacer ejercicio para fortalecer los músculos y ganar en agilidad. Los técnicos iniciaron además el entrenamiento de alimentación sumergida. Ahora, con casi cinco meses de vida, este ejemplar macho ha ganado en peso: 25 kilos, el doble de cuando fue encontrado en Mar de Fóra.

 

 

Costa sur irlandesa

 

 

Ahora una vez completada su recuperación, llegó el momento de pensar en el viaje de regreso a casa. Para que fuese más llevadero, Fisterra y la Cemma contaron con el apoyo inestimable del palangrero con base en el puerto de Celeiro «Rodríguez Parapar». Su tripulación fue ayer por la mañana la encargada de llevar al lobo mariño a mar abierto. En concreto, al Gran Sol.

 

La liberación del mamífero se llevará cabo 48 horas después de la partida en algún punto de la costa sur irlandesa, de donde es natural. A estas horas «Fisterra» ya lleva la mitad de la singladura a bordo del palangrero celeirense, que se ofreció para llevar al animal hasta sus aguas irlandesas.

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