Sin noticias del nuevo dueño de IPV, «pero non queda outra que esperar»

El cierre de la fábrica de IPV de A Pontenova, a finales del 2012.
El cierre de la fábrica de IPV de A Pontenova, a finales del 2012.

A PONTENOVA / LA VOZ

Todo son buenas palabras, pero de momento la fábrica de carrocetas de A Pontenova, la antigua IPV, sigue cerrada y la preocupación cada día que pasa va creciendo entre los antiguos empleados, a quienes se aseguró que paulatinamente se irían incorporando a sus puestos de trabajo, conforme la fábrica fuese cerrando contratos y ampliando su actividad. Interfama Automotriz España se creó hace casi un año en Oleiros, apenas unos días antes de que cerrase la compra de IPV por 350.000 euros en el proceso de liquidación con el que la mayoría de las deudas que tenía IPV quedaron sin saldar.

Interfama Automotriz tiene dos cargos: Henao Graciano Zayra, que ejerce como administrador, y Antonio Bouza Fernández, exdirectivo de la desaparecida IPV y que figura como apoderado. Ambos se reunían en agosto en A Pontenova con los representantes sindicales y, por primera vez, expresaban su voluntad de reincorporar a la plantilla. Tres o cuatro trabajadores serían empleados ese mismo mes y el resto a partir de septiembre. Sin embargo, a estas alturas, y pese a nuevas promesas, la fábrica sigue cerrada. La razón parece ser que no se han cerrado aún los contratos de nuevos vehículos con Venezuela: «Sei que viñeron uns venezolanos a ver IPV, pero din que está todo listo, e despois non é así... En fin, é unha situación un pouco desesperante, pero non queda outra que esperar», manifestó Emilio Pantín (CC OO).

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