Cambios sustanciales en la sanidad


La asistencia sanitaria es responsabilidad del Gobierno y Parlamento gallego, si bien corresponde al ministerio de sanidad garantizar la igualdad de oportunidades en el ejercicio de tal derecho en el marco del sistema nacional de salud que conforman las Comunidades Autónomas.

Tal igualdad ha quebrado. Cada fragmento del Estado de las Autonomías, ha emprendido, aprovechando la crisis de ingresos, un recorte en el acceso del ciudadano a los servicios públicos que deben atenderle, con lo que no es lo mismo ponerse enfermo en Galicia que en La Rioja. Las ofertas para diagnosticar y tratar al paciente -que no cliente- son desiguales.

Galicia ha legislado -titular mediático- para garantizar el tiempo máximo de espera para intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas y primeras consultas, en los hospitales; pero de inmediato, y a sabiendas de no poder compatibilizar tales pretensiones con la reducción de plantillas, aprovechan para justificar el uso de los conciertos y la empresa privada. Es una fórmula que se mueve entre el uso de todos los recursos existentes, sin mirar su titularidad, y la paulatina sustitución de los servicios públicos por los privados. De hecho, en la provincia de Lugo, hace tiempo que se insta a los pacientes para salir de la lista de espera acudiendo a las clínicas privadas concertadas sitas en la capital, olvidándose de la adecuación de los hospitales comarcales.

Habría que recordarle al SERGAS dos compromisos. Acercar la sanidad al entorno más próximo del ciudadano, supuso un avance con efectos económicos, sociales y demográficos, ya que para asentar la población en un medio ruralizado, hay que ofrecer calidad de vida. Los órganos de encuentro entre profesionales sanitarios, representantes de los trabajadores, ayuntamientos y gestores sanitarios, democratizan las decisiones y contribuye al derecho a saber cómo está el sistema sanitario que pagan los contribuyentes. Nunca se ejerció la toma de decisiones con tal autismo.

A lo que antecede debo añadir los embustes propios de quien está dispuesto a lo que sea -desprecio al ciudadano como sujeto de derechos- para cuadrar el presupuesto de la Xunta. Por una parte el Gobierno de la Nación insta a prolongar el trabajo hasta los 67 años. Pero tal dicterio laboral a beneficio de las cuentas en las pensiones, es ignorado por el SERGAS, quien unilateralmente ha expulsado a trabajadores con ingente carga de experiencia por la edad. Mientras responde que hay jóvenes parados, pero ni están en sus listas, ni se espera que sean los sustitutos de los que se marchan. El objetivo es disminuir las plantillas. Promover destrucción de empleo público aunque sea a costa de cerrar instalaciones.

Sin embargo, las unidades de gestión clínica son útiles. Suponen la autogestión de los recursos, el cumplimiento de los parámetros de calidad objetiva, la búsqueda responsable de la eficiencia en inversiones y uso de instalaciones.

Para ahorrar hay que atender antes y mejor. Ahorrar no puede suponer dejar la medicina basada en la evidencia científica. Ahorrar no puede ser convertir al trabajador en un mero asiento contable.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Cambios sustanciales en la sanidad