RIBADEO / LA VOZ

La reforma de la Administración local anunciada la pasada semana por el ministro Montoro ha provocado un verdadero terremoto político en A Mariña. La regulación de salarios que se plantea hace que la mitad de alcaldes tengan prácticamente decidido no volver a presentarse a la reelección y dejar la política para volver a ejercer en sus puestos de trabajo en el ámbito privado. Lejos del lenguaje políticamente correcto, varios regidores se pronuncian sin ambages cargando contra su propio partido, el PP, por una reforma que consideran profundamente injusta e insolidaria, que carga el peso del recorte en los ayuntamientos con menos habitantes y mantiene privilegios injustificados en los que tienen más población, con una proporción difícilmente defendible. Están dolidos y no dudan en el ataque directo al municipalismo que supone la reforma planteada.

El proyecto que presentó Montoro, en lo que a regulación de salarios se refiere, tiene una repercusión directa en A Mariña. Como base para establecer los salarios se pone el sueldo de un secretario de Estado, que se estipula en cien mil euros. A partir de ahí, en los ayuntamientos con entre 1.001 y 2.000 habitantes no habría ninguna dedicación exclusiva y el alcalde percibiría un máximo de 20.000 euros. Es el caso de Trabada, Ourol y O Vicedo. El regidor trabadense lo tiene claro: dejará la política.

Para los ayuntamientos de 2.001 a 5.000 habitantes se estipula una dedicación exclusiva y un salario máximo de 30.000 euros brutos, muy por debajo de lo que cobran, por ejemplo, los regidores de A Pontenova, Barreiros, Xove o Lourenzá. En todos estos municipios se pagan por otras dedicaciones, además de la del alcalde. Los cuatro primeros tampoco tienen dudas: si prospera la reforma no de presentarán a las próximas elecciones y en el caso de la regidora laurentina, Emma Álvarez, todo apunta a que seguirá esa línea, si bien ayer se mostraba más prudente y decía: «Mucho me tendrá que compensar en el ámbito de la vida privada para seguir en esas condiciones».

La repercusión no será solo para los respectivos ayuntamientos y para los ciudadanos. También la notará el Partido Popular. Varios regidores anuncian que tomarán medidas y se darán de baja como militantes, con un argumento: el sueldo no les permitiría pagar la cuota mensual de afiliados. ¿Quién trabajará para el PP en las elecciones buscando votos? Ellos, desencantados y sintiéndose agraviados, no.

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La regulación de sueldos provoca un terremoto político en A Mariña