Entre Viveiro y A Espiñeira solo hay 4,6 kilómetros para adelantar

Pintan más líneas continuas en el tramo de 44 kilómetros de la N-642, con el argumento de que es preciso para evitar accidentes


RIBADEO / LA VOZ

Cuarenta y cuatro kilómetros y solo 4,6 para adelantar. Esa es la realidad a la que se enfrentan cada día los conductores que tienen que circular desde Viveiro hasta A Espiñeira, hasta el acceso a la autovía del Cantábrico, para ir a Ribadeo o bien tomar camino de Mondoñedo. Cuarenta y cuatro kilómetros por los que cada día circulan miles de vehículos, cuyos conductores se encuentran, en el mejor de los casos, con un tramo de 600 metros para adelantar. Por si fuera poco, en la mayoría el límite de velocidad está establecido en 60 kilómetros por hora. Con estos mimbres el sector productivo, económico y turístico de A Mariña ha llegado a donde está hoy, a ser un referente provincial.

Si hacemos el trayecto a la inversa, desde A Espiñeira a Viveiro, la situación mejora, aunque no mucho, porque hay varios puntos con carriles de aceleración más extensos ?la variante de Burela o en el puente de Gondrás, por ejemplo?. Pero circular de Viveiro a Barreiros es un suplicio.

Este es el recorrido. Al salir del casco urbano viveirense hay que circular seis kilómetros, hasta pasar una señal de limitación de velocidad a 60 y otra que advierte de una sucesión de curvas peligrosas, para encontrar el primer punto y único donde adelantar desde Viveiro a Xove. Son 350 metros de un carril de aceleración, poco antes del Alto do Cruceiro.

Hasta Xove, más línea continua y al salir de la travesía, cuando ya van recorridos once kilómetros, el conductor se encuentra con unos 400 metros de línea discontinua. Pasado este punto llega el cruce de O Castelo y la variante de Gondrás, donde antes se podía adelantar pero que ahora luce una línea continua, con limitación a cien.

Tras pasar el cruce de Río Cobo se desdobla el carril, 400 metros antes de abocar la recta del Gran Sol. Desde allí hay que esperar hasta pasar el radar de Figueirido para encontrar otro punto donde poder adelantar. Allí la carretera de la costa de nuevo se desdobla unos 600 metros. Van 21 kilómetros desde que se salió de Viveiro.

En la variante de Burela hay dos tramos con línea discontinua, de 300 y 450 metros, pero se ha eliminado un carril doble y, en su parte final, tras pasar el acceso al hospital, varios centenares de metros que había de línea discontinua.

Tras superar la variante llega Cangas de Foz. En la parte final de la travesía hay unos 500 metros de línea discontinua, donde se puede adelantar con el límite de velocidad en sesenta por hora. Esta limitación se repite después, en Nois. Antes de entrar en la zona de semáforos, 250 metros de discontinua y, al final de la travesía, 400 más. ¿El límite de velocidad? A sesenta. Difícil adelantar respetando la norma.

De Nois hasta Foz, ni un metro más disponible. Hay que entrar a la variante para encontrar dos tramos más de 350 metros cada uno, Y hasta A Espiñeira, solo una opción más de adelantar, en el carril que se desdobla a la altura del polígono: 300 metros, siendo generosos.

Entro en la rotonda de A Cruz do Lobo y me dirijo al acceso de la autovía del Cantábrico. Aparece, al fin, la A-8. Vía libre hasta Ribadeo. Atrás quedan 44 kilómetros recorridos. Fin del suplicio.

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