«Me gusta jugar con las miradas y las caras»


Pintura, escultura, fotografía, vídeo. Ánxela no renuncia a nada. «En la facultad el guion estaba muy relacionado con la pintura y la escultura, es de lo que tengo más conocimientos. Esculpir siempre me había llamado la atención, pero es más factible pintar y dibujar, hacer esculturas resulta un poco más complicado, pero siempre ha estado todo rondando por ahí», afirma.

«Trabajo por etapas», confiesa. «Depende de lo que me apetezca, a veces me decanto más por la fotografía, otras por la pintura, voy mezclándolo todo..., muchas veces con una foto pintas». No obstante, quiere especializarse, a través de un postgrado, sin que ello implique «cerrar otras puertas». En su pintura se diferencian varias etapas: «Ahora estoy experimentando mucho, bastante centrada en los retratos, también el surrealismo... Me gusta mucho jugar con las miradas y las caras».

Cambios muy radicales

Ánxela insiste en que cada obra «lleva impreso el estado de ánimo, cómo te sientes, cómo ves las cosas, cómo las entiendes» y cree que su evolución como artista se plasma «en cambios muy radicales». Sorprende su más bien escasa relación con internet: «Hay cosas que no controlo muy bien, pero creo que es un medio muy bueno para darte a conocer. Cada uno lleva su ritmo, aunque seguramente debería tener más contacto con internet y las redes sociales».

De momento, vive con sus progenitores. «A mi madre le gusta pintar y a mi padre, el dibujo; siempre me han apoyado para que hiciera cosas que me ayudaran a realizarme como persona, he tenido mucha suerte», destaca. En Ribadeo se encuentra a gusto: «Estoy tranquila, con mis cosas, en mi espacio». Crea por placer, sin visión comercial, ni siquiera en los encargos (la mayoría, de amigos).

Ganarse unas pelillas

A esta joven ribadense le encantaría trabajar en una escuela de artes o en un museo. «Dependerá del máster, de cómo vaya...». Entre sus aficiones destacan el cine, la música (de todo género, sin prejuicios) y los viajes. Opina que «estaría bien empezar a sacar unas pelillas». Dentro de «no demasiado tiempo» le gustaría ganarse la vida, haciendo del arte un oficio.

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