Viveiro aclamó a La Borriquita en la plaza Mayor, abarrotada

Cuatro pasos del siglo XV desfilaron en la procesión del Ecce-Homo


viveiro / la voz

El paso de la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalem lució como nunca, tras la restauración de las figuras talladas por José Rivas a mediados del siglo pasado. La recuperación de este paso, muy querido en Viveiro, generó enorme curiosidad. Los niños aclamaron a La Borriquita en la plaza Mayor, llena de gente, portando palmas y ramos, justo antes de la misa, en la iglesia de San Francisco. Y con el recuerdo del pregón de Luz Pozo, un recital de vivencias, y la cena que compartió con miembros de las cofradías.

Decenas de personas visitaron, durante toda la jornada, la Antesala de un Museo, la exposición de imaginería instalada en la plaza de Jacinto Calvo, abierta desde la noche del sábado. La Semana Santa de Viveiro deparó otras dos citas de interés durante la tarde. La primera tuvo lugar en el convento de las Concepcionistas, con el concierto benéfico de la Banda Nuestra Señora de la Misericordia.

La jornada culminó con la procesión del Ecce-Homo, promovida por las Juventudes Franciscanas, en la que participaron cuatro de los pasos más antiguos de la Semana Santa viveirense (datan del siglo XV): El Ecce-Homo de los franceses, La Coronación de Espinas, El Cristo de la Vera Cruz y La Virgen de la Soledad, pertenecientes a la Venerable Orden Tercera.

En Ribadeo, Mondoñedo, Burela o San Martiño (Foz) también celebraron el Domingo de Ramos con eucaristías, bendición de ramos y palmas, desfiles de la Borriquita y música. En la basílica de San Martiño actuó el Coro Sthola Gregoriana Lucensis y en la iglesia parroquial ribadense, la Banda Municipal.

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