Los buzos buscan pruebas contra el asesino de Boal


boal / la voz

La detención el pasado miércoles del presunto autor del asesinato del empresario Álvaro Rodríguez sigue causando conmoción en Boal y en la comarca occidental. Ayer estaba previsto que J.J.O. pasase a disposición judicial en los Juzgados de Primera Instancia de Luarca, pero finalmente ese esperado traslado no se produjo.

El detenido, un jubilado de 59 años y vecino de Prelo, permaneció durante todo el día de ayer en los calabozos del cuartel de la Guardia Civil de Navia. Hay un plazo de 72 horas, desde la detención, para que deba pasar a manos de la jueza de Luarca, aunque en general ese plazo no se suele agotar, según confirmaron ayer fuentes policiales, por lo que se espera que sea durante la jornada de hoy cuando se produzca el traslado de Navia a Luarca.

Secreto de sumario

El juzgado de Luarca, que es el instruye el caso, ha decretado el secreto del sumario, por lo que se desconocen oficialmente los hechos. A pesar de ello, ayer los rumores corrían por todo Boal.

Un equipo de buzos de la Guardia Civil estuvo durante gran parte de la jornada de ayer realizando inmersiones en varios puntos del río Navia, entre ellos los embalses de Doiras y Arbón para intentar buscar nuevas pruebas tras la detención, al parecer una caja metálica con dinero robado en la nave del empresario asesinado.

Supuesta confesión

Hay que recordar que el jubilado detenido había estado trabajando durante muchos años en la central hidroeléctrica que hay en este lugar. Al parecer, según algunas fuentes, el presunto autor del homicidio habría confesado su culpabilidad y habría indicado también con que arma asestó los dos disparos al empresario, aunque son extremos que no fueron confirmados oficialmente por la Guardia Civil.

Lo que parece que está más claro es que, finalmente, las pruebas del ADN y de la parafina han sido esenciales para llevar a los investigadores a ordenar la detención del jubilado boalés.

Con el paso de las horas, también se conocen más detalles sobre el perfil de detenido, que era muy conocido en el concejo. Según algunas fuentes, J.J.O. habría realizado trabajos puntuales para el empresario fallecido, al que le entró en alguna ocasión a robar en el interior de su empresa, una nave de materiales construcción situada en el Alto de Llaviada.

Ayer, también se habló mucho de la posibilidad de que un hermano del detenido perteneciese a la banda terrorista ETA y que, durante un traslado de prisión, resultase herido al disparársele la metralleta a un policía que los custodiaba.

Los vecinos callan

De lo que no hay duda es que la detención de este vecino de Prelo, a tres kilómetros escasos de Boal, ha causado un gran impacto entre los habitantes de este concejo. Ayer, su alcalde aseguró que son pocos los vecinos que quieren manifestarse en voz alta sobre este asunto.

«Yo creo que la gente no se esperaba que el presunto autor del asesinato fuese un vecino. Eso sí, ahora respiran tranquilos al saber que el crimen puede estar a punto de resolverse», explicó José Antonio Barrientos. El regidor, además, felicita a la Guardia Civil y al Ministerio del Interior por su gran trabajo y su esfuerzo para esclarecer en tan poco tiempo, apenas tres meses, uno de los crímenes que más han conmocionado a la zona en los últimos tiempos.

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