Una casa rural de Boal, a la cabeza de la accesibilidad en Asturias


Los discapacitados físicos son habitualmente los que más impedimentos tienen a la hora de disfrutar del verano en hoteles o casas rurales. Cada vez hay más negocios que ofrecen ventajas a personas con movilidad reducida, pero muy pocos cuentan con una oferta totalmente adaptada en materia de eliminación de barreras arquitectónicas. Una excepción es una pequeña casa rural de Boal, que acaba de recibir un premio de la consultora Equalitas Vitae por ser el establecimiento hostelero más accesible de la región astur.

«Cuando nos surgió la idea de construir este negocio pensamos en hacer algo para beneficiar también a todas aquellas personas con dificultades de movilidad, para que ellas también pudieran disfrutar del gran turismo que tenemos en el Occidente», asegura Juan José López, dueño del establecimiento. En la entrada se reservó aparcamiento para vehículos conducidos por personas con movimiento reducido, la puerta tiene un ancho superior a 90 centímetros y hay una rampa portátil con una pendiente inferior al 12%. En la planta baja hay baño adaptado, cocina, salón-comedor a cota cero e interiores amplios y adaptados. El cuarto de baño es otro de los aspectos más destacados.

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