Raúl sueña con cantar un día en OT

El niño alfocense es ahora un adolescente de 15 años centrado en sus estudios, aunque recibe clases de canto en Compostela y anhela participar en más concursos


Demostró cantando que no le tiene miedo ni a los focos ni a las cámaras, cautivó con su voz infantil a más de uno a través de la televisión, tuvo el arrojo de cantar al lado de artistas como David Civera, tanto en la pequeña pantalla como ante una atestada plaza de la Catedral en Mondoñedo, con Verónica de O.T. o la gallega Rosa Cedrón. Ahora Raúl Río, aquel niño de siete años de edad que quedó finalista en el concurso televisivo Menudas Estrellas es un chaval de 15 años que estudia cuarto de ESO en el IES Alfoz-Valadouro, espera poder cumplir los 16 para seguir concursando ya en otras categorías pues las infantiles suelen poner de límite los 14 y mostrar lo mejor de su talento, que sigue cultivando con clases regulares en Santiago de Compostela de la mano de su profesora Carmen Dor, talento al que también sacó partido presentándose a varias ediciones del Festival da Canción do Landro en Viveiro.

Observando el entorno familiar en el que ha crecido Raúl Río Fernández (Alfoz, 1994), a nadie debería extrañar su afición al mundo de la canción y desde edades muy tempranas. Gaspar y Mercedes son sus padres, vinculados directa e indirectamente con el panorama musical. Su padre rememora viejos tiempos en los que era el trompetista de Los Mejoranos, grupo de Ferreira que incluso realizó una gira de dos años por Londres, mientras su cuñado, un tío de Raúl, era el saxofonista. Aida es la otra hija del matrimonio, diez años más mayor que el pequeño de la casa, que también lo lleva en la sangre. Además de haberse llevado el segundo premio en la categoría de canción inédita del festival viveirense y haber participado en el mismo con 12 años, grabó una maquetas con temas de Whitney Houston y de Feliciano Cebreiro. Actualmente trabaja en el sector de la estética. Según Gaspar, ninguno de los dos se propuso dedicarse profesionalmente a la música sino sacarse primero un título académico. «Na casa -añade- sempre houbo afición musical. Eu dediqueime profesionalmente 15 anos e logo deixeino». Cita en particular el caso de Raúl porque «ten unha cousa especial é que case non andaba nin falaba ainda e facía cousas fóra do normal. Faciámoslle sonidos de ritmo enriba dunha mesa e reproducía o exacto, tiña un oído...»

Como ya hemos dicho, el Festival da Canción do Landro de Viveiro ha sido testigo del talento de los dos hermanos. Aunque sí pudo en otras ediciones convirtiéndose en el benjamín del certamen, en la anterior Raúl Río no pudo presentarse debido a la edad, tras haberse modificado las bases de participación en el certamen mariñano. Para el 2010 tiene la duda pues el concurso, en el que quedó una vez segundo en interpretación con el tema de Queen Somebody to love, se celebra a finales de julio y Raúl no cumple los 16 hasta el mes de octubre. Tiene una anécdota curiosa y graciosa de ese evento y es que en una ocasión un periodista le estaba confundiendo con otro niño mediático en su momento, el conocido Raulito.

Además del ámbito comarcal, las dotes vocales de Raúl Río fueron reconocidas en distintos concursos de televisión. Conocida su faceta, ha participado en diversas ocasiones en galas benéficas organizadas en A Mariña. Pero sin ningún preparativo de por medio, se enfrentó a una plaza de la Catedral en Mondoñedo atestada de público, invitado por el artista estrella de aquella noche, David Civera, con el que ya había cantado en Menudas Estrellas y al que había imitado con temas como Que la detengan o Dile que la quiero. Aquella actuación en la ciudad episcopal, hay que destarcarlo, fue totalmente improvisada, sin ensayo alguno previo: «Recordo aquela actuación en Mondoñedo. Dende o palco, dende arriba, víase a praza a tope... ¡Madre mía!».

Si Raúl Río tiene un sueño relacionado con la música, ese sería «intentalo en Operación Triunfo», confiesa, aunque, lo tiene claro, los estudios son lo primero y por ahora su futuro apunta a Magisterio. A diferencia de su hermana, que hizo hasta quinto de piano, a él le va la parte vocal, no la instrumental, y eso que su padre daba clases de solfeo y de piano. «Para min a música é un hobby», dice.

Además de la voz, ha cambiado con respecto a aquel niño de Menudas Estrellas: «Claro que si, foi unha experiencia moi bonita. Daquela ao ser máis pequeno, non era tan consciente, non estaba nin nervioso, creo que non pensaba nin que era... Actuar en púbico me segue impoñendo igual, pero sempre, quizais máis unha actuación pequena, do pobo. Coa xente coñecida dame máis vergoña».

También ahora los temas que más le gusta cantar han cambiado para él: «As cancións de antes de Civera eran máis lineais, eran máis sencillas, pero daquela tiña sete años. As que canto agora de Queen cambian de tono, subes máis». Sus grupos y artistas favoritos son el mítico conjunto de Mercury y los triunfitos David Bisbal y Chenoa.

En clase «si, me fan a faena a veces», dice Río. «Hai dous anos foise un alumno do centro e cantei na súa despedida», recuerda. En el núcleo familiar, puede ser normal verle cantar o jugar al karaoke, cuando tiene ocasión, junto a Aida. Pese a llevarse diez años de diferencia, su hermana es su «punto débil». Están preparando un tema conjunto, Recuérdame de La Quinta Estación con Marc Anthony.

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