Un día de espera para viajar a Benidorm

La Voz A.?F.?C. | VIVEIRO

A MARIÑA

XAIME F. RAMALLAL

Crónica | Largas colas para irse de vacaciones con el Imserso Desde antes de las cuatro de la madrugada hubo gente esperando ante las agencias de viajes de Viveiro para conseguir una excursión. Algunos resistieron casi un día

23 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde las 10.10 horas del viernes hasta las 9.00 de ayer. Los más tenaces aguantaron casi veintitrés horas haciendo cola delante de la oficina de Viajes Arifrán, en la estación de autobuses de Viveiro, para ser los primeros en hacerse con el ansiado billete a Benidorm. Los pensionistas no escatiman esfuerzos. Las hermanas Ofelia y Josefa Baltar se apostaron ante la puerta de Halcón Viajes, en la plaza de Lugo, desde las cuatro de la madrugada de ayer. Pertrechadas contra el frío, estas dos jubiladas del Porto de Vares se llevaron las sillas plegables de casa y, mientras sus maridos José María y Plácido dormían a pierna suelta, hicieron cola (algunos ya se les habían adelantado) para, finalmente, conseguir una excursión de quince días a Altea (Alicante), a finales de octubre. Ofelia y Josefa se turnaron en los paseos por la calle Pastor Díaz, hasta la plaza Mayor, para mitigar la espera. Pasadas las seis de la mañana comenzó la avalancha de aspirantes a viajar con el Imserso. «Estou coma se me deran unha malleira», confesaba Josefa ayer al mediodía. Una partida de tute Agotados, pero contentos, pese a la decepción cuando el destino favorito ya está agotado. Este era el aspecto de los pensionistas a la salida de las agencias de viajes. A lo largo de la noche y, sobre todo, de madrugada, comenzó el jaleo. La situación era ciertamente caótica a primera hora en la estación de autobuses. Todos querían ser el primero en entrar, cuando el despacho abrió sus puertas. Un centenar de personas pasaron buena parte de la noche en vela, resguardados en la terminal, charlando y jugando al tute. Pero ocupar la primera línea no garantiza un billete a Benidorm, el destino más demandado. Hay que conformarse con el archipiélago balear, la costa malagueña o el litoral catalán, opciones que no pintan nada mal. Por cierto, que Cataluña despierta algunos recelos. «Aí non quero ir porque antes hai que aprender o idioma», comentaban algunos ayer. Los prejuicios iniciales se esfuman cuando no queda alternativa y todas las plazas disponibles, incluidas las catalanas, se acabaron vendiendo. En apenas dos horas y media, en Viajes Arifrán se tramitaron unas doscientas reservas. Desde finales de octubre hasta mayo, todos habrán viajado con el Imserso. Muchos son veteranos y repiten. Hay expedicionarios de hasta 85 años, parejas que no quieren viajar con familiares porque el hermano no se entiende con el cuñado, y despistados que desean ir a Croquetas del Mar o, en segunda opción, a Las Palmas de Mallorca.